ALGUNOS DETALLES QUE NOS DAN LOS GOCES

por Daniel Mutchinick

 

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 La creencia en “uno que no”, excepcional, le impide amar. El goce fálico sufre y pide análisis por esa incapacidad molesta llamada síntoma. Y es el que orienta en Lacan una oposición goce-deseo con el amor operando. Capacidad de amar que se introduce como dirección clínica en la tramitación de lo sintomático en el desarrollo de un psicoanálisis. Pero si se comienza un análisis por peripecias del fallar del goce fálico, el otro goce, el goce otro, más bien lo podríamos ubicar como una experiencia de finalización, de término, en donde el lugar femenino puede enseñar a un fin de análisis, la experiencia contingente de inventar con lo real, saber hacer con lo imposible.

     Si Lacan ubica en el lado femenino curarse de lo imposible por inventar con briznas de lo real es por la enseñanza de los que practicaron ese goce otro. Que nos muestra una dirección. Puesto que el misticismo que tanto interesó a Lacan lo instruye sobre que es posible atrapar, o quizá, mejor, acariciar, pizcas de imposible. Eso que el neurótico, asido por la lógica fálica, no tiene en su horizonte.

 

     Pasar del goce fálico impedido que hace comenzar un análisis a lo que enseña el goce otro de la contingencia del invento, buena síntesis para situar los goces en la cura.

 

     Su máxima, el amor permite al goce condescender al deseo, tiene entonces la tarea de disolver la angustia por legitimizar la falta en el amar.  El amor legaliza aquello con lo que la angustia se deshonra. El amor habilita experienciar la mella.

     Hacer condescender el goce al deseo se enseñorea por derecho propio en el destino esperable de la interpretación.

     Transformarlo por amor es para que sirva. Que se desee ahí donde se goza. Porque si amar es dar lo que no se tiene, lo que se pide en el amor es la falta. El amor pide amor.

     Y el goce del Otro no es signo de amor, puesto que no soporta faltar.

 

     Que el goce es lo que no sirva para nada no quiere decir que el sujeto de la pérdida no lo tenga bien a la mano para practicar múltiples formas de encuentro que intenten remediar el malestar que le debe a su estructura. Parodiando a Freud diríamos que la sombra de lo perdido cae sobre el sujeto con su inutilidad imperiosa, con su nulidad perentoria, con su siempre exigente superyó.

     Desde que el significante pierde la cosa por nombrarla no dejamos de tener entre nuestras más íntimas perspectivas, dasdinguear. El malestar llama, el mandato busca. Siempre. En la dirección exactamente contraria a la que orienta un psicoanálisis.

 


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(Fragmento)

 

 

 

De su último libro “Emma Bovary, razones de mujer y otros ensayos”. Buenos Aires, Letra Viva, 2018.

 

 

Página actualizada: Julio-Agosto-Septiembre 2019 - Página web: www.fuegos-delsur.com.ar / Correo: fuegosdelsur@gmail.com - ©Fuegos del Sur, psicoanálisis en movimiento. Buenos Aires. República Argentina.

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