He descubierto quién asesinó a Gregory

por Juan Eugenio Rodríguez

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En este escrito voy a dar cuenta de un hallazgo, que quiero compartir con Uds., queridos lectores. Resulta que el 16 de octubre del año 1984, en la región francesa de Los Vosgos, se produce el asesinato de un niño de 4 años, fue encontrado muerto flotando en el río Vologne atado de pies y manos. Hasta la fecha no se ha podido determinar quién fue el responsable.

La singularidad de esta historia surge cuando vemos aparecer de entrada un personaje mítico, “El Cuervo”. Voy a intentar acercarlos a esta historia, para poder pensar juntos la pregunta que atraviesa todos los acontecimientos de los que nos vamos a ocupar:

 

¿Quién asesinó a Gregory?

 

Recomiendo que Uds. vean el documental “Gregory” (2019) de Gilles Marchand. Es un documental que contiene muchos testimonios. El telón de fondo de esos testimonios es el asesinato  de un niño.

 

Respecto del Estado y la prensa, que tienen un lugar destacado en lo sucedido, le dedicaremos un aparte a su funcionamiento.

 

En el documental hay una referencia a la película francesa “Le Corbeau” (“El Cuervo”) de 1943 dirigida por Heri-Georges Clouzot. Este director aborda en su filmografía la cuestión de lo siniestro. Pero en esta película por sobre todas las cosas pone el acento en el fascismo social. En un pequeño pueblo francés empiezan a difundirse una serie de cartas anónimas firmadas bajo el nombre “El Cuervo” que hacen circular rumores muy desagradables sobre sus habitantes, especialmente del Doctor Rémy Germain, al cual se acusa de practicar el aborto y de tener un romance con la esposa de su colega el Doctor Vorzet. Lo peor no son las acusaciones que saca a la luz el Cuervo, sino la forma como reacciona la gente ante ellas: se acusan mutuamente, desconfían los unos de los otros y en general se dejan manipular por el odio y el rencor con una facilidad pasmosa.

 

Con todos estos elementos podemos comenzar con nuestra argumentación.

 

 

 

PRIMERA PARTE

 

 

 

Suena el teléfono e invade la angustia ante lo que va a venir, algo conocido, una espera angustiosa, una llamada del Cuervo en el año 1983 que fue grabada:

 

C:“el tendrá su ataúd”

 

C:“Otros sabrán dónde vives”

 

C:“recibirás una hermosa sorpresa”

 

Esta comunicación es del Cuervo con la madre de Gregory. Durante más de cuatro años la familia Villemen, los padres de Gregory, abuelos, tíos etc. recibieron amenazas e insultos del Cuervo. Dice un gendarme a cargo del caso que alguien de la familia quiere hacerle daño al resto. Alguien que introduce cizaña entre los miembros de la familia usando cierto conocimiento de los conflictos familiares. Alguien que hace llamadas anónimas, amenazantes y se hace llamar el Cuervo. Un personaje que forma parte del acervo cultural de los pueblos de la región. Entre 1981 y 1984 el acoso a la familia Villemen fue constante, salvo en el último año que se produjo un largo silencio antes del asesinato. Los investigadores policiales dicen que recibían hasta 27 llamadas por día.

 

El Cuervo trataba de producir el odio entre los miembros de la familia Villemen a través del método de la intriga. Pero principalmente iba contra el padre de Gregory,  Jean-Marie Villemen, que había logrado cierto ascenso social, tenía una relación de amor con su mujer y un niño hermoso. El método de la intriga movido por la envidia.

Aquí tenemos elementos que nos pueden servir para pensar la envidia y el odio, en tanto sentimientos ligados al goce y cómo éstos son expresiones de la pulsión de muerte que contribuyen a consolidar la cultura de la mortificación.

Quiero destacar que la mortificación también es cultura del imperativo superyoico. Este imperativo está en los fundamentos del capitalismo tecno-científico y del Estado burgués. Las neurosis actuales descriptas por Freud en los antecedentes del psicoanálisis, cuadro clínico que perduró  a lo largo de toda su obra,  son el correlato de este imperativo.

En mi escrito “La mezcla en los fundamentos del modelo freudiano de las pulsiones” sostengo que el superyó no es la ley, sino que es la pulsión de muerte bajo la impostura de la ley.

En esta historia que cuenta el documentalista aparece de manera directa cómo opera la cultura de la mortificación. Todas las instancias institucionales actúan violando los derechos de los ciudadanos al modo que podría esperarse de una dictadura, sin embargo, este hecho pasa inadvertido para la misma población.

Están las víctimas directas, la familia Villemen, que fue acosada durante cuatro años sin que se pudiera hacer algo por ellos para detener ese acoso. Mediante un mecanismo de misterio (El Cuervo), se naturaliza el acoso. El derrotero de esta historia, que es la historia de Gregory, la historia del asesinato de un niño de 4 años, pronto mostrará todos los prejuicios de esa sociedad, especialmente cuando la acusación se dirija a la madre del niño. Me referí a las víctimas directas, porque hubo varias víctimas en esta historia. Varias acusaciones, algunas sin ningún tipo de prueba, no conforme a derecho y que costaron vidas. Una de las víctimas más extensivas y donde perdurará el daño a través del tiempo, es la misma población y la democracia.

 

¿Por qué los acontecimientos derivaron en semejante tragedia?

 

Desidia, indiferencia e indolencia en el accionar del Estado, de la población. La intervención de las instituciones del Estado resultó lamentable. El comando de los acontecimientos lo tenía la prensa que había tomado al pueblo, a la población en general en Francia y transmitía en cadena nacional. Todo el país seguía los acontecimientos en Los Vosgos. Gregory era tapa de los diarios y revistas más leídos en Francia. Los medios de prensa comenzaron a incidir fuertemente en la opinión pública, tanto es así que los jueces estaban más ocupados por su fama y exposición en los medios que por impartir justicia. Estar en la tapa de una de las revistas de mayor circulación en Francia era más importante.

Se llegó a reconocer que directivos de medios masivos de comunicación señalaban la conveniencia para las noticias de que la sospechosa del asesinato fuera la madre. Cuanto más macabro pudiera ser el titular mejor. La gente consume más.

Los comentarios decían que el Cuervo había logrado tomar el control de toda la situación. Sin embargo, y es mi hipótesis en este trabajo, quien se impuso fue el superyó.

Esta hipótesis tendrá en cuenta la importancia que tiene el disciplinamiento orientado fundamentalmente a la masa, que es allí donde es más eficaz. Muy lejos del final de la sociedad disciplinaria, lo que viene sucediendo es su perfeccionamiento. De allí la frase de Lacan que dice que en el siglo XXI predominará el superyó.

El accionar del terrorismo de estado, que ha ido in-crescendo y cada vez se encuentra más naturalizado. Y el Estado de Excepción que viene multiplicándose en diferentes Estados, para enfrentar la protesta social y la rebeldía.

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

 

 

Ante la pregunta de un periodista, dijo el padre de Gregory:“lo conozco”, “conozco al asesino de mi hijo”, ante la insistencia, dice que lo conoce porque piensa que es alguien de su entorno cercano. No obstante, aparece un saber-no sabido en sus palabras e intentaré, cual un policial, develar el misterio de quién asesinó a Gregory.

 

Como ustedes habrán observado, la película que cité, “Le Corbeau”, (“El Cuervo”) de Heri-Georges Clouzot, fue realizada y estrenada en 1943 durante la ocupación nazi en Francia, el mariscal Philippe Pétain  asumió el poder en 1940  a través de un armisticio con la Alemania nazi, e instauró el  “Estado Francés” llamado libre y administró la ocupación alemana con un régimen fascista. Recién en 1944 Francia fue liberada. Lo que se destaca en esta obra de Clouzot es el acento que pone en el fascismo social. La colaboración con los regímenes totalitarios y la instauración de los mismos tiene, a mi entender, su fundamento en el fascismo social, de allí la importancia en señalar estos antecedentes.

 

Debemos tener en cuenta las diferentes responsabilidades y también las diferentes complicidades. Francia durante la ocupación estaba dividida en dos, una parte ocupada por los alemanes y la otra llamada “Estado Francés” era “libre” curiosa estructuración del estado francés. La parte libre desconoce su sobredeterminación por la ocupación. Como si el yo quisiera desconocer las determinaciones superyoicas y en tanto renegadas actúan de manera más acentuada y virulenta.

 

“París, invierno de 1944. Plagada de uniformes verdes, ratones grises, y cruces gamadas. Sin taxis, cigarrillos ni azúcar. Sin combustible para los autos ni carbón para calefaccionar las casas. Con cupones de racionamiento y colas para todo. Con emisiones de radio interferidas, películas y periódicos llenos de propaganda nazi. Patrullas alemanas por todas partes, estrellas amarillas, alarmas ensordecedoras (“¿A quién se habrán llevado esta vez?”), redadas sorpresa, detenciones, listas de ejecuciones...” Juan Carlos Kreimer

 

Dice Rodolfo Alonso en el prólogo de “El Deseo atrapado por la cola” obra escrita por Picasso,

 

“...en la “larga noche” del ´41... fue escrito por Picasso en Royan, entre el 14 y el 17 de enero de 1941, directamente sobre un cuaderno escolar” Fue escrita esta obra mediante los mecanismos de la escritura automática y allí expresa toda la angustia, la incertidumbre y el dolor de esos duros días. Mediante la producción crítica, el arte puede ser un instrumento para enfrentar la mortificación y a la vez transformar la realidad.

 

Los antecedentes del fascismo y nazismo en Francia no representan una cuestión menor, siendo que hay quienes sostienen que el“Estado Francés libre” fue tolerado y hasta se habla de colaboracionismo con el régimen de Philippe Pétain.

 

Cuando el economista e investigador Thomas Piketty, sostiene en una conferencia en Buenos Aires en el verano de 2015 a propósito  de su libro recientemente publicado en español, “El capital en el siglo XXI” dice que la mayor parte de los trabajos de investigación en las ciencias sociales han estado enfocados al estudio de la pobreza. Sin embargo, llama la atención la ausencia de estudios y relevamientos de datos sobre el comportamiento histórico de los ingresos y la riqueza.  La riqueza se comporta en su afán de acumulación como si su accionar fuera legal, con la impostura de lo legal disfrazando la absoluta ilegalidad. Es por este argumento del economista que me parece pertinente poner el lente en un país rico, una de las siete economías más poderosas del capitalismo tardío. Y uno de los bastiones de las democracias contemporáneas que se presentan como ejemplo de republicanismo.

 

Como ustedes ya sabrán Francia fue un protagonista excluyente en la Primera Guerra Mundial, y es esta  cuestión justamente la que me permite abordar el texto freudiano publicado en el año 1915 “Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte”. Dice Freud:

 

“La guerra en la que no queríamos creer, estalló y trajo consigo una terrible decepción. No es tan sólo más sangrienta y más mortífera que ninguna de las pasadas, a causa del perfeccionamiento de las armas de ataque y defensa, sino también tan cruel, tan enconada y tan sin cuartel...Desgarra todos los lazos de solidaridad entre los pueblos combatientes y amenaza dejar tras de sí un encono que hará imposible, durante mucho tiempo, su reanudación.”

 

continúa...

 

“Los pueblos son representados hasta cierto punto por los estados que constituyen, y estos Estados, a su vez, por los Gobiernos que los rigen. El ciudadano individual comprueba con espanto en esta guerra algo que ya vislumbró en la paz; comprueba que el Estado ha prohibido al individuo la injusticia, no porque quisiera abolirla, sino porque pretendía monopolizarla, como el tabaco y la sal.”

 

“Allí donde la comunidad se abstiene de todo reproche, cesa también la yugulación de los malos impulsos, y los hombres cometen actos de crueldad, malicia, traición y brutalidad, cuya posibilidad se hubiera creído incompatible...”

 

Desde una consideración crítica Freud se refiere a la decepción frente a la guerra como el derrumbamiento de una ilusión. Las ilusiones nos son gratas porque nos ahorran vivencias dolorosas y nos permiten gozar de satisfacciones, pero esas ilusiones tendrán un costo considerable cuando choquen con un trozo de realidad, y no cabe duda que en alguna circunstancia sucederá y se hará trizas.

 

Nuevamente Freud volverá a la importante incidencia de la pulsión de muerte en la cultura.  Y esta incidencia se llama superyó.

 

Frente a esta guerra terrible la muerte ya no se puede negar; tenemos que creer en ella. Lo combatientes están en el frente de batalla, pero están aquellos otros que han permanecido en sus casas y sufren el temor de perder su vida o la de seres queridos, por herida, enfermedad o infección.

La posición en la que se encuentran es claramente mortificada, pues no saben a qué atenerse y están tomados por la espera angustiosa de que algo terrible sucederá o puede suceder. Este es un ejemplo de cómo se expresa la cultura de la mortificación destruyendo cuanto lazo social se encuentre de pie. El Estado guerrero se transforma en el mismo acto en terrorismo de Estado. Lo que podemos observar es el daño que produce en la trama social además de inocular el superyó, siendo que éste es pura pulsión de muerte, es la desmezcla, es la peste.

 

Estas consideraciones sobre la guerra nos permiten poder explicitar el alcance de la mortificación social y cómo el superyó va actuando cual virus virulento y altamente contagioso. Se va diseminando por toda la trama social y busca destruir el lazo social. Todas la experiencias de terrorismo de estado sufrido por un pueblo tiene costos altísimos y verificables de destrucción del lazo social. Cuando señalo el lazo social estoy hablando del deseo humano como lo define Jacques Lacan,

el deseo es el deseo del otro. Quiere decir, que lo que me constituye como sujeto deseante está ligado al lazo social. Más allá de los impasses del sujeto con su deseo, la destrucción de la trama social implica la declinación del deseo.

El predominio de la cultura de la mortificación  es el predominio del superyó, el predominio del goce que mejor no.

 

 

 

TERCERA PARTE

 

 

 

El año pasado en un escrito “La Era de los Colectivos de la Soledad” , Boaventura de Sousa Santos  dice,

 

“Estamos entrando en una edad no relacional en la que los atributos que definen los grupos de población se naturalizan y se separan entre sí para que la relación entre ellos no sea visible. Por lo tanto, se crean segregaciones que no se toman como tales y más bien aparecen como el resultado natural de diferencias que no dan lugar a ningún otro sentimiento que no sea la indiferencia.”

 

Podemos agregar además de la indiferencia,  la indolencia como efecto de este imperativo superyoico. Sousa Santos sostiene que en esta cultura se producen comunidades imaginarias de consumidores de ansiolíticos, alcohol, drogas, medicinas alternativas, gimnasios y meditación. Están compartiendo colectivamente un destino sin esperanza. Los Big data permiten combinar la máxima personalización con la máxima masificación. Las redes sociales son la máxima expresión de la nueva soledad.

 

Quiero continuar a modo de conclusión de este escrito estableciendo tres aspectos que pasaré a considerar como centrales en la argumentación de este trabajo. Por una parte tiene que ver con mi lectura del modelo pulsional freudiano, y por otra ubicar al superyó en esta historia, lo que encarna ese resto inasimilable del goce edípico. Por último, dar cuenta de la siguiente afirmación; el superyó es el heredero del complejo de Edipo, es un resto del goce incestuoso al que no se está dispuesto a renunciar. Este goce incestuoso es inoculado por la cultura de la mortificación y produce el padecimiento resignado. Revisando el guión de la obra poético plástica “Smog...” estrenada el año pasado decía uno de los parlamentos de la obra “esta peste consentida”, un consentimiento de ese goce al que no se quiere admitir en falta.

 

Retomemos la historia que dio comienzo a este escrito, Gregory. Cuando comparamos los textos que toma Freud para pensar el complejo de Edipo, “Edipo rey” y “Hamlet”, encontramos una observación muy conveniente para sostener nuestra argumentación y es que Hamlet, dice Freud, es la versión moderna del complejo de Edipo. Lo que Edipo ignora, Hamlet lo sabe, esa voz proferida por el espectro es una voz que se hace audible, una voz que mejor no. Es esa voz la que desencadenará todos los sucesos que determinarán el derrotero de la tragedia. La sentencia de los soldados, que han visto al espectro del padre de Hamlet deambular, dicen: “hay algo podrido en Dinamarca”. Algo está mal, algo que no debería presentificarse, lo hace.

Cuando un muerto habla, es la pulsión de muerte la que se está haciendo oír. Una voz áfona. Recuerdo en este instante una película de los hermanos Coen, “Un hombre serio” comienza con un pequeño corto donde uno de los protagonistas es un Dybbuk, un espíritu malicioso que posee a un muerto, entonces sucede que algo que debería estar muerto, no lo está. Tiene la apariencia de la vida. Está entre dos mundos, ni vivo ni muerto, mortificado y ese es el espíritu malicioso. Quien lo descubre, quien no se deja engañar es Dora (personaje de la película).

La voz del Cuervo, es una voz que hace su irrupción. Aquí no es relevante quien la encarna, sino que el goce mortificado de la comunidad se encarna en este personaje y actúa desde allí dándole lugar al desencadenamiento del goce que mejor no. Esta peste consentida es la declinación del deseo, algo que debiera estar en falta se presentifica. Lacan dirá falta la falta. El arrasamiento del sujeto del deseo y de la comunidad del deseo es el efecto.

Hay un autor o autores materiales, pero también hay un autor intelectual y éste es la sociedad mortificada. Ahora quiero que se detengan en un escritor que es un éxito de venta editorial, me refiero a Michel Houellebecq, en su última novela “Serotonina” del año 2019, está relatada en primera persona por alguien absolutamente desesperanzado, alguien que habita el mito individual del neurótico y da testimonio vivo de la declinación del deseo.

 

El modo de producción del capitalismo tardío, la tecno-ciencia, ya no busca desentenderse del sujeto del deseo, sino que pretende eliminarlo. Las nuevas subjetividades a las que se refiere de algún modo De Souza Santos, son subjetividad de consumo solipsista. Un sujeto aislado que cree tener una vida.

El emprendedor moderno cree que lo que gestiona es de su propia factura, cree de modo cuasi religioso que él es el artífice de su propia vida y mientras consume este idealismo ingiere como

si se tratara de un veneno el superyó, envenenamiento por la oreja inoculado por la cultura de la mortificación.

Por esto Lacan decía que el discurso capitalista era un falso discurso, simplemente porque los cuatro discursos de los que se ocupó son cuatro modos de lazo social, en cambio el seudo discurso capitalista no sólo no es un modo de lazo social sino que busca destruir todo lazo social.

 

Estimados lectores, quiero decirles que mientras escribo estas líneas me encuentro guardando una cuarentena obligatoria dictada por el Gobierno Nacional debido a que en estos momentos asola a toda la humanidad una pandemia de incierta resolución. El aislamiento obligatorio para no ser contagiado y no contagiar un virus llamado “Covid-19” muy virulento y mortífero.

Ya comenzamos a vislumbrar los efectos de un colectivo de la soledad. Sabemos que luego de esta tragedia ya nada será lo mismo, aunque nada cambie sustancialmente. Este es un testimonio acerca de los desastres que puede acarrear la desmezcla de las pulsiones.  Cuando el catalizador de las pulsiones llamado deseo no opera es el tiempo del predominio de la pulsión de muerte.

 

La neutralidad política que tanto han pregonado algunas instituciones psicoanalíticas, incluso lo apolítico,  las descalificaciones, la censura, la bajada de línea editorial, responde a una identificación con el modelo empresarial, establece jerarquías supuestamente fundamentadas en la teoría y promueve la explotación del principiante aspirante a escalar en esas pirámides. Estas instituciones no escapan a la cultura de la mortificación, son instituciones que operan como una masa artificial mediante la hipnosis, Freud decía que la hipnosis no se diferencia de la masa sencillamente porque son exactamente lo mismo. El superyó en estas instituciones está a la orden del día.

 

 

 

El “Otro”

 

Tarde de invierno.

Se desperezan mis angustias

como los gatos;

se despiertan, se acuestan;

abren sus ojos turbios

y grises;

abren sus dedos finos

de humedad y silencios detallados.

 

Bien dormía mi ser como los niños,

¡y encendieron sus velas los absurdos!

 

Ahora el Otro está despierto;

se pasea a lo largo de mi gris corredor,

y suspira en mis agujeros,

y toca en mis paredes viejas

un sucio desaliento frío.

 

¡La Esperanza juega a las cartas

con los absurdos!

Terminan la partida

tirándose pantuflas.

 

Es muy larga la noche del corazón.

 

 

Jacobo Fijman

1898, Orhei

República Moldova.

 

 

 

 

 

JUAN EUGENIO RODRÍGUEZ

 9 de abril de 2020

Buenos Aires

 

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