Jorge Alegret

Esteparia

Oh sí!. Los muertos crecen.

León Felipe

de su libro "Esteparia"
Ediciones de Perro Malo 2017

Lo que se mira no regresa

 

 

Los arroyos agonizan entre las toscas. Un álamo

                recuerda algún muerto.

Los baches en la ruta pueden matarte

y las púas del viento abren tajos en el cielo.

Un piano de Cage en el ojo de un chimango.

Lo que se mira no regresa.

                Y qué más contarte,

que en el caserío llueve polvo de huesos indios

y los niños se vuelven estatuas de sal con el primer amor,

que el horizonte es un arenal

donde los viejos se quieren morir y no pueden,

                algo más,

de vez en cuando nos cruzamos con lagartos negros

que son los sueños de los colonos muertos de tedio

                y qué más,

que en una estación de servicio bajo un sol de noche

supe que el ventarrón está hecho con las voces

               de los que quedan fuera de todos los  banquetes.

 

Maitén adentro

 

Él mira el maitén que se le muere.

Así se muere: se le muere.

 

Le explican que posible anormalidad genética

o enfermedad por fitoplasma; tal vez ataque fungoso de la raíz,

anegamiento, quemadura foliar bacteriana

producida por xilella fastidiosa, pero no se descarta

tizón por maléfico koleroga noxia, quizás se trate

de una muerte descendente o alguna obstrucción interna,

pobrecito, por insecto como el helopetis antonii

u otras infestaciones, sean escarabajos, psilidos,

barrenadores, áfidos, o quizás daño por helada o mala poda.

 

Le explican por qué se muere el árbol,

pero nadie puede explicarle

por qué se le muere el maitén adentro.

Lagartijas

 

La lagartija sube por la pared, se esconde

detrás de un afiche que anuncia un recital

de  Revolución Sinestesia. Lagartija extraviada viaja

hacia el borde del muro en un destino de revoque viejo,

buscando luces  imposibles, los ojitos tiesos en paisajes

de piedras y coirones y caballos que a lo lejos,

en las noches estáticas de junio, parecen frutos de luna.

Lagartija hace su camino de criatura sola de soles o,

de vez en cuando, ávida de otra lagartija, de algún abrazo helado

de lagartija, relámpago reptil que escribe sus secretos

en la arenisca. Cazábamos lagartijas de niños,

(de la cola saldrá otra lagartija, decía Quique)

en atmósferas de Salgari y Adam West, en un tiempo esculpido

o en calenturas incomprensibles, tan parecidos a ellas,

                     las lagartijas, en el ansia y lo efímero.

Tres bandurrias

 

Tres bandurrias clavan sus picos en la tierra del patio.

Miran algo que no puedo ver, y miran a través de mí,

como si yo fuera transparente para las bandurrias, y eso

me provoca una pérdida de espesura inquietante.

 

La palabra bandurria remite a un instrumento musical

de cuerdas punteadas con púa y mástil corto,

dice el Diccionario Básico Aique, y podría agregarse

que tiene una caja en forma de gota de agua, pero también alude

a un ave pelecaniforme  de la familia Threskiomithidae,

es un ibis grande y pesado, de grito nasal que,

según el especialista, suena como un “clamp” y recuerda

a la bocina del camión Mercedes Benz.

 

Las tres bandurrias recorren el patio con parsimonia

entre caléndulas y lupinos: hacen un paisaje, y me instalan

en la escena, soy un detalle, un accidente

en el hambre de las tres bandurrias.

 

Anoto mientras: Paul Celan, el amigo de Marina Tsvietáieva,

saltó al Sena desde el puente de Mirabeau el 20 de abril

de 1970. Marina se había ahorcado en 1942.

Suena el clamp de la bandurria que hiende la siesta; hay algo

de ese sonido en los poemas del hombre de Bucovina,

algo de estremecimiento en el borde de una fosa,

algo de lo que la productiva clase media gusta en tachar

de oscuro o abstruso o hermético, y que es Celan de la noche,

de lo oblicuo, de lo que susurra detrás de las cortinas

y debajo de las camas y en los armarios de los gerentes

de banco, Celan en los caminos de barro helado del fascismo,

el de las hebras de luna y los soles filamento, el que camina

en el gueto y en los sonetos de Shakespeare; no podemos

escapar a nuestro destino, decía la madre de Celan,

muerta de un disparo en la nuca, y Celan que habla

de la nieve arropando unos cuerpos despojados de todo,

de los hombres corderos cavando sus propias tumbas

en la negra noche de esos amaneceres que se bebió Celan,

que ya estaba muerto y podía respirar, mirando

las ruinas del mundo con un ojo negro, el más negro ojo

        -por que dice la verdad quien dice la sombra-

y es Celan hablándome tras las rejas: también los nazis

escriben poemas, me dice, siempre retornando a sus hayedos

y, en ese imposible tránsito la nada y el orden, cada vez

el último poema entre los hornos y el electroshock, allí,

                en esas tempestades, Celan espera,

sabiendo de las compulsiones de luz, y luego acepta su destino,

                                                           como Alem y Dorrego

o el wiski con arsénico de Lugones.

 

Clamp, y abril se derrama en la montaña.

Mirar el mundo con ojos de Celan, caminar el tiempo,

cualquier tiempo, con Celan, hacer el trabajo de lector

mientras las aves se disuelven en la negrura

junto con las lengas, y queda el clamp, que yo a veces escucho

sin bandurria alguna, y a mí se me ocurre que es Celan,

                        recordándonos los lobos y las fosas.

Hay que trabajar para escucharlo.

Clamp.

 

 

 

Psicoanálisis

El amor sensual
por Juan Eugenio Rodríguez


Archivo
Año 2018

 

Seminario anual de psicoanálisis y poesía 2018

Fundamentalmente se trata de una actividad de capacitación en psicoanálisis y poesía, instrumentos críticos de participación social.

Nos proponemos aportar estrategias de intervención clínica atendiendo a las problemáticas sociales actuales y promover la producción de arte y pensamiento crítico. La poesía en particular y el arte en general tienen un lugar destacado en el seminario.

Los Jueves 19 hs.

Universidad Nacional de La Matanza

UNLaM Socioculturales

Página actualizada: Abril - Mayo - Junio 2018 - Página web: www.fuegos-delsur.com.ar / Correo: fuegosdelsur@gmail.com - ©Fuegos del Sur, psicoanálisis en movimiento. Buenos Aires. República Argentina.

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