Dime: ¿Qué lugar
para el deseo?

por Juan Eugenio Rodríguez
01 de diciembre 2021

"Si tu juego es eliminar al otro,
lo que tú haces no es jugar"


“Como no tienes una falta para dar,
¿Qué lugar para el deseo?”

Cuadro: Curvaturas
Jeuroz'17

Si se trata de ubicar las coordenadas del tiempo histórico que nos toca transitar debemos al menos, y sin agotar aquello que es objeto de nuestra pensamiento, situar algunos hitos que considero de mucho interés. Aquellas propuestas que rechazan la pregunta, la duda, donde lo único que queda son jirones de un pensamiento muerto, la propuesta entonces es mortífera. Y quiero ocuparme de señalar que lo mortífero puede asociarse con lo soporífero, lo hipnótico. Un dormir despierto. Cuando sueño me despierto y cuando despierto duermo. Soñar no es dormir.
Esta introducción intenta ir situando las coordenadas que acabo de señalar. Si el sueño es la vía regia del deseo inconsciente el dormir no.
En relación a la agudeza, el ingenio metafórico no se orienta a lo gracioso sino al uso de la palabra que intenta romper la literalidad de la metonimia. Desbaratar la Demanda.
En tercer lugar abordar la cuestión de la sociedad disciplinaria y la sociedad del cansancio.
Por último, el predominio de la Demanda del Otro que se impone no nos representa ninguna novedad, al contrario lo único que escuchamos allí es la voz áfona del superyó.

Un sueño, después de todo, no es más que un sueño, se oye decir hoy. El deseo que Freud reconoce allí no son las tendencias, los instintos. Se trata de un voto. Quizá sueñe para demostrarte que en el sueño nada de eso. ¿Porqué soñar con un deseo de un deseo insatisfecho? Y se lo dedico al Otro. Aquí aparece la fórmula del deseo. Un sueño, después de todo, no es más que un sueño. Deseo de un deseo. La sustitución de un significante por otro significante rompe lo lineal. Atraviesa la barrera y por un instante pasa.
¿La metáfora abre cierto paso del sujeto al sentido del deseo? y se descubre como deseante, el sueño busca su interpretación y que permita captar nuestro deseo.
Al negarse a satisfacer la Demanda ¿no es una exigencia de inscribir algo del deseo? ¿Algo que hace falta? El deseo se produce más allá de la Demanda. El intento de lograr la palabra plena y la libertad de hacerlo, de intentarlo, es lo que más cuesta aceptar. “...puede hablar de su deseo libremente, adelante será maravilloso” - decía Lacan. La dificultad, la resistencia, se refiere a que la palabra alude al deseo, pero no lo alcanza.

El Lady Macbeth

Puedo oír los gritos de mujeres, vienen desde la profundidad del castillo, de lo insondable de mi sueño, mi noche. Pero ¿Qué son esos gritos? ¿Gritos de mujeres desgarradas? ¿Qué sucede más allá? ¿Son la hermanas fatídicas que se hacen oír con algún propósito?
Mi mujer, sí, mi mujer ha muerto, los llantos de otras mujeres llegan a mis oídos. He despertado. Sólo puedo avistar un gran desierto. Ella ha muerto. Tarde o temprano llega la muerte. El ruido y la furia que al extinguirse la luz, no deja nada. Nada.
Como que el bosque viene hacia mí. No puedo dejar de verlo.

No alcanzo a decir aquello que vislumbro...
…................................................................(1)

En el ejemplo de Lo Siniestro (Unheimliche) vemos cómo Freud trabaja sobre el significante, ese artificio desbarata algo de la verdad, abre otros sentidos que se ramifican y de algún modo desbaratan el síntoma. Aunque se podría querer quedar en un lugar fijo, en una significación estable, la fijación del síntoma. La sustitución rompe la idea de La Verdad, introduce la idea de la media verdad. ¿En qué lugar queda lo Universal luego de esto?

No alcanzo a decir aquello que vislumbro...

La invención de un surco en lo real, una marca simbólica, una inscripción. Tomar cierto lugar inscribiendo una falta. Una cabeza de playa que permita el paso al deseo.
Esa es la tarea, el mercado de las especias no tiene una falta para dar. Desconoce su lógica. Esta falta de la que les hablo es el agujero negro, la piedra infinita de ese mercado.

Vamos hacia la parodia, desbaratemos el modelo:

-Travesti o transexual, como me vean; varón trocándose en mujer; mujer a la que como varón síguese viendo. Según como me vean así soy, o hembra-varón o varón-hembra en el tablado: una que es uno o uno que es una; ¿no es esta ambigüedad la que hace nuevo al sexo, al espectáculo? Un él que es ella o una ella que es él.

Y es cierto que la época me mima, cierto es que la fascino, que adivino los más raros caprichos de su libido:

Tiresias del glamour, esta es mi hora. (2)

Con respecto a lo que vamos a abordar ahora, no podemos sostener que sea ninguna novedad. Hay algo que tienen en común la sociedad disciplinaria, la sociedad del cansancio y es la voz áfona del superyó. Esa voz no tiene sonido. La sociedad disciplinaria es el primer movimiento de la revolución industrial, sin embargo, existe una prehistoria a lo antedicho que es la colonización como antecedente renegado que sobredetermina a la sociedad disciplinaria. Los efectos de la colonización se hacen sentir también en los colonizadores. El enemigo interno es un ejemplo y cito la novela “Sumisión” de Michel Houellebecq o también “Confesiones de un inglés comedor de opio” de Thomas de Quincey. Ambos abordan desde diferentes posiciones la xenofobia y el racismo en el siglo XIX y en el siglo XXI, cuestiones vinculadas directamente a la colonización. Lo reprimido
y el retorno de lo reprimido da cuenta del síntoma. Lo siniestro familiar. Aquello familiar que reniego y cuando irrumpe se vuelve siniestro. Los dioses antiguos derrotados y olvidados vuelven como demonios. Los crímenes que vuelven por los criminales. Lo que falta te señala. Entonces, ahora discutimos sobre el canal de la mancha o de la mancha que queda en el mar.

Dos cuestiones no pueden ser pasadas por alto puesto que son determinantes y se sostienen en los significantes que soportan la tragedia en su materialidad. La colonización y la voz áfona del superyó. Edipo, la familia inconsciente, reniega de su procedencia.

La sociedad del cansancio, me permito usar el significante, interrogarlo, parodiarlo. Ese significante me remite a las viejas nuevas neurosis actuales y su culto autoerótico. Agotamiento por ausencia de deseo. Lo único que quedan son las órdenes del capataz. En la sociedad del cansancio hay diecisiete bases del invasor. (pensaba en Corea del Sur)

Por último quiero leer algunos poemas de este libro que contiene dos significantes caros al psicoanálisis y su política:

Invención de la periferia
por Jorge Alegret

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Lo que esconde la anécdota,
el subterfugio de un balance
y los datos rigurosos,
paisajes inactuales disfrazando
el soliloquio de los creyentes.
Lo que se esconde en lo gregario
(lo que encubren Sontag y Eliot
con las excusas del mal menor).
Lo que acecha en las encrucijadas,
en el hilván de la sintaxis,
que es de acero y materia oscura,
que es la membrana de lo prohibido.
Lo que se dice de la primera escena
y queda insepulto, una didascalia
del entre, la incisión en la escisión,
ese quedarse estatuario
como un lugar en el mundo.
Perder un lápiz negro, volcar un tintero,
martillar en el revoque fresco,
y lo que el otro hace con eso:
inventar interiores con la fisonomía encerada
del ninguneado, la manufactura
de un centro
en los modos de lo omitido,
esos formatos en que vas a ser amado.

//

No puedo explicarte cosa alguna
en la herencia de barcos hundidos
y teatro de anarquistas.
Es un suceso de monigotes en la arena,
de correr por el escenario
detrás del protagonista decapitado.
En todas las imágenes la estrategia
será que mires lo que grita
en el pozo
y no el virtuosismo
del acróbata en el aire.

//

Errar por los montes, dejar
que el viento arrastre la bicicleta.
La luz leve, el ripio y los aromas
del cordero asado. También,
caminar por la arena húmeda,
bajo un sol filamentoso, el sodio
partiendo los labios.
Luz viscosa, vahos
de cornalitos fritos.
Es lo mismo, pero nunca idéntico.
Se asoma a una página en blanco,
huele a jabón blanco,
a lavandina y a la espada
de un pez espada. Abuelo cuenta
cómo arrojaban piojos
a los que pasaban por la vereda
del campo de prisioneros
La página en blanco es el único espacio
donde habitarse un espacio,
y es un vagar por el penar de los otros
en un devenir letrado
que es más que un destino,
es una forma de ser el mundo.

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(1) Jeuroz'21
(2) La risa canalla (o la moral del bufón) año 2004
Leónidas Lamborghini