Roberto Romeo Di Vita

POEMAS

EL ARTISTA

Aconteció que uno de esos seres, amaneció sus ansias de caminos y horizontes y aventuró sus pasos y mirada más allá de la cueva y transpuso los límites oscuros.
Es más, dicen que después de varios intentos, se perdió más allá de ese horizonte conocido y siguió su andar, extrañando su figura para los otros.
Volvió con el calor frutal de la tierra preñada por el Sol y los días más largos y luminosos del verano.
Luego sus hermanos pudieron notar, señales de asombro en sus labios callados
Es así, que cuando los otros partían de la cueva, aprovechando la difusa luz del invierno,  él se quedaba sólo en la caverna y con trazos infatigables sobre las paredes, a piedra, punta, color y forma, dibujó lo que había descubierto más allá de la llanura.
He aquí, que cuando sus hermanos regresaban, luego de una fatigosa recolección de frutos o leña luminosa o de perseguir el alimento escaso. Miraban con asombro ese otro mundo grabado en las paredes, de esas oscuras cavernas.
Mantenían encendidas por más tiempo sus teas y les enseñaban a sus hijos, a venerar al artista.

LAS TROYANAS

Tras la destrucción de Troya con el ardid de un muñeco infernal, la guerra, la guerra siempre presente como un juego, demostración omnipotente de los poderosos.
Los mares infectados de naves guerreras, los cielos manchados de azufre y fuego, la tierra marchitada por la sangre vertida, el aire con pavor del veneno y en el viento.
El acero que hiere la carne, la lanza que perfora los pechos, la piedra que mata, el talud que aplasta, hombres muertos en los combates, niños despojados de alimento materno, el fuego, el fuego que todo lo arrasa.
Un caballo siniestro, un caballo enorme , ardid de la mentira y de la destrucción.
La invasión, el territorio arrasado por los vencedores, la venganza clava su triunfo sobre los débiles.
Helena de Esparta y de Troya es el pretexto universal para la perversión de los poderosos.
Cualquier motivo sirve para la guerra. Nunca han sido fáciles los tiempos de paz.
Helena será María, Susana, Patricia, la raptada por la pasión. Helena posesión de toda costumbre.
Helena portará todas las culpas de la humanidad.
Helena de Troya vencida, Eva de la tierra humillada, posesión del tiempo y del poder.
Porque el poder, acostumbrado a ganar, mata, saquea, tortura, impone y manda.
Bombardea desde las alturas. Sus pegasos alados, siembran la tierra de desolación y asesinatos.
En Esparta, en Las Troyas de todos los tiempos y confines, derrotas de aceros y de azufres.

ABYA YALA

Abya Yala, nombre de todo el continente que los huincas denominaron luego América. América por el cartógrafo Américo Vespucio, asalariado de los banqueros europeos, que se apoderaron de todos los seres, de las tierras, de los mares, ríos, montañas y todas las riquezas de la gran Nación Continental originaria.
Dice un antiguo poema de los originarios de Abya Yala.
¡Ay ¡Monarca. Nuestra Nación Continental, nuestros hermanos y nuestros suelos, no tenían Ilunk, quella, llulla, suwa, que no fuera deshonrados por todos nosotros.
Estos adulones, flojos, mentirosos, ladrones, estaban demás en nuestro territorio.
Nuestro dolor , lo llevamos en nuestras llagas abiertas Monarca del viejo continente, sus agentes criminales nos impusieron la mita, el yanaconazgo, la encomienda, la obediencia que ciega, el temor, la credulidad, las traiciones y con nuestro terrible sometimiento, el silencio mortal.

EMPLEADO DE VENTAS

A vos no te tocó
Estar en la repartija
De los pocos
Que se reparten todo

Vos la miras pasar
Y rememoras mejore tiempos,
De cuota paga,
Cochecito en domingo
Y alguna salida al mar,
Si las cuentas lo permiten.

Alguna vez
Pretendieron melonearte,
Punteros exitosos y predicadores,
Pero tenías algo de barrio,
De feca, de esquina, de yugarla,
Y un gallego vecino comunista
A saltos, puteadas y desengaños,
Te batió la justa.

Luego te siguió la vida
Y perito mercantil
De noche recibido,
Te metiste a empleado,
Emprendedor, vendedor de muebles,
Encargado de ventas;
Completaste sueldos
Con buenas comisiones.

Pero siempre igual
La malaria
Cada diez años te persigue
Y otra vez la vez pasar
Como pasan ilusiones,
De pibes entusiastas
Que estuvieron a tu cargo.






Fotografía: "Re-Brote II"
Taller de León Ferrari - Jeuroz'19