Editorial

CONSTRUCCIÓN DE LA DESTRUCCIÓN

Todo lo espero de las palabras. En su fiesta impalpable partiré a la conquista de las puertas. La palabra vacilante como rata ataviada de secretos. Y cuando las puertas se abren, la palabra inicial hunde su punta de cobre en la aventura del acercamiento.

Entonces estallan las disputas. La palabra reveladora sumerge su cuerpo resplandeciente en la oscuridad de la voz perdida. Ola rezagada que arrastra su agonía hasta la playa desierta. La palabra es inútil. La agonía es inútil.

En el desorden de las palabras las manos como intrusas se deslizan hasta la desnundez del instante. Predicadoras de nieve restablecen la calma en el mundo de los tesoros perdidos en los naufragios. Predicadoras que no quieren ser comprendidas.

El lenguaje es mi caracol privado. Allí oculto mi antigua marcha vertical porque he perdido mi verdadera morada. Me sobrepasa el coloquio entre el día y la noche y de pronto no sé de qué oscura estirpe provenimos los hombres.

Amantes de fuego, predicadores de nieve, los reflejos me preceden, las sombras me siguen. En ese largo camino en pos de las palabras me descubro habitante del sobresalto y del desorden.

Pero sobre todo bebedor. Bebo mi propia voz y navego contra la corriente porque no me resigno a alejarme de mí mismo. Costoso equipaje de la identificación. Estoy frente al espejo como un cansancio de agua que se prolonga.

Qué fiesta de las palabras para la última noche del condenado. El ruido intolerable de las señales que corroen las explicaciones. El silencio de los acusadores y la feroz potencia de las palabras que nadie se atreve a pronunciar.

Ya estoy al nivel de las palabras submarinas. No es necesario explicar nada. Los significados mezclan sus inacabables tentáculos. Los exploradores de la confusión se sumergen en vano. Palabra fosforescente, alimento habitual de los crepúsculos.

Y los hombres se ciegan. Resplandor de la virginidad del verbo donde los templos se comunican su clamor de soledad. Los labios resecos inician en los portales la creación de Dios. Ardid de los nombres. Pero ni una sola palabra descifra la condición humana.

Sombra de un socorro. Me salvas del aniquilamiento. El viento atraviesa una casa deshabitada y descubre el silencio. Venido de todas partes el viento recorre mi soledad y recoge ese silencio que no quiere morir. Y así arrastra un exacto rumor que temblará en la voz de los desconocidos. Así arrastra el rumor de todos los hombres. Y el silencio andará por el mundo transformado en la fuente íntima de los secretos.

 

ALDO PELLEGRINI
1903, Rosario, Argentina.

 

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Superyó y renuncia pulsional


He escuchado más de una vez una lectura que se hace del texto de Freud “Malestar en la Cultura”: se sostiene que la cultura está vinculada a la renuncia pulsional, pero dado que la renuncia pulsional alimenta al superyó, se produce la siguiente paradoja, a mayor cultura, mayor renuncia pulsional, entonces necesariamente la cultura llevaría al predominio del superyó cada vez más severo y cruel. Esto parece justificar muy bien el estado de cosas.
Sin duda es cierto que nuestra época arrastrada por el predominio del superyó parece ir en un in-crescendo en cuanto a los desastres que produce. Una fuerza autodestructiva desencadenada, que tanto Freud como Lacan situaron como el peor problema contemporáneo.
¿ Pero no hay en esa lectura del texto una conservación del concepto de lo evolutivo, ajena por completo al psicoanálisis? Freud no se cansa de decir que la evolución, como sentido común debe ser puesta en cuestión. Pensar que las restricciones de goce de los antiguos eran menores a las nuestras es una falsa ilusión. Las restricciones respecto del goce construyen el ordenamiento de la cultura antigua. Estaban construidas sobre las prohibiciones de aquellas cosas que hoy predominan en nuestra época. Predominan porque las instituciones del Estado contemporáneo están construidas justamente al modo del superyó, que tras la hipocresía de la ley lo que propone es gozar. Si la renuncia al goce alimenta al superyó es porque no hay ninguna renuncia.
Esto lo describía muy bien Ulloa como cultura de la mortificación. La escena del torturador- torturado, modelo paradigmático de la cultura de la mortificación, ¿no es acaso la puesta en escena de la relación yo – superyó? Ahí no hay ninguna renuncia, lo único que hay es goce. Sabemos que esa modalidad que en su extremo tiene el campo de concentración, en sus versiones más encubiertas predomina en los diferentes estamentos del Estado. Y encuentra su expresión en lo infamiliar, lo incestuoso es lo que está jugando de telón de fondo. Esta escena de dos lugares sin tercero de apelación es lo más mortificado. Es como el efecto del terror sobre las neurosis traumáticas, produce un deterioro de las funciones simbólicas que involucran al sujeto del inconsciente. Las neurosis actuales.
En un texto posterior a “Malestar en la Cultura”, “Sobre la conquista del fuego” del año 31, Freud explicita la dimensión de la renuncia en relación al deseo. Y cuál es la reacción que eso genera. Podríamos sintetizarlo así: Sólo si el niño renuncia por amor a sus padres al objeto incestuoso, funciona la prohibición. La prohibición instaura un orden nuevo. El orden del deseo. El problema con el deseo, lo insoportable del deseo es que no se satisface. Se abre una dimensión que mantiene abierta la brecha, lo insatisfactorio, lo imposible de satisfacer. Se encuentra más allá del principio del placer. Esta dimensión del deseo que se articula con el amor es el factor generador de cultura. Se encuentra vinculado con la renuncia cultural y con la comunidad de deseo. Es dependiente del uso de la palabra. Está claro en la práctica analítica que de lo que se trata ante esa voz muda superyoica es empezar a pasarla por el registro de la palabra, lo cual implica una renuncia de goce. Sólo se puede intervenir en relación a la crueldad del superyó a partir de instaurar una renuncia de goce. Es un modo que tiene el análisis de intervenir en las neurosis actuales, por ejemplo en las toxicomanías.
La dimensión de la castración introduce una merma al goce superyoico. La división del sujeto es una pérdida de goce, es una desidentificación. Un “no soy eso”. Una salida a la escena de dos lugares: fálico-castrado.
Volviendo al texto de Freud, lo que dice es que la crueldad del castigo aplicado al héroe cultural, Prometeo, se debe al odio que despierta como reacción la dimensión del deseo, ese fuego que no se apaga. El hecho de sostener la renuncia pulsional es la mayor fuente de odio contra la cultura. La fuente de toda reacción terapéutica negativa.

Dice Freud, “probablemente un nuevo embate de la libido provocó de contragolpe una renovada renuencia de la pulsión de destrucción” Malestar en la Cultura, Amorrortu pág. 119

Lo que plantea Ulloa es que esa escena de dos lugares de la encerrona trágica, se resuelve por la vía de la apelación al tercero, que es la comunidad. Es la presencia de la comunidad a partir de ese tercero, la que prohíbe la escena de goce superyoica que requiere del silenciamiento. Comunidad como uso de la palabra.
Contra lo que más atenta esta cultura contemporánea, es contra el uso de la palabra. En su lugar solemos encontrar la reiteración acrítica de la voz de la televisión, por ejemplo. Es la última versión del goce superyoico en imágenes fascinantes. Dice el poeta Rodolfo Alonso que es en el uso cotidiano y común de la palabra donde se encuentra la fuente en donde abreva toda poesía:

“La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje.” Para qué sirve hoy la poesía.

¿Cuál es la salida que plantea Lacan al seudodiscurso capitalista en Televisión? la renuncia al goce. Justamente, en la medida en que hay renuncia de goce, dice Lacan hay función analítica, está operando el deseo del analista. Si hay goce, entonces lo que no hay es función. Por eso apela a la figura del santo.
Abstinencia de goce, abstinencia de saber. Lo que funciona como el superyó es justamente una frase cuyo peso es un saber acrítico. Una certeza de saber. Un significante mudo. Que solo goza. Por eso creo que el santo ríe, por el alivio que proporciona la introducción de la falta que causa el decir. La risa es un efecto del placer preliminar. Lo produce la agudeza en su escenificación de la falta del Otro como orden significante. Es un efecto sujeto. El sujeto pasó y dejó su huella. Es un saber hacer con el goce. Con el goce que mejor no. Esta afirmación de Lacan apunta al goce fálico. ¿Y acaso hay una versión más acabada del goce fálico que el goce superyoico que propone el seudodiscurso capitalista?
Y por otro lado, la expresión de “el goce que mejor no”, ¿no es acaso una apelación a la dimensión de la renuncia?
El goce masoquista que está en el fundamento del goce superyoico es inercial, siempre está ahí como tendencia.
Sobre todo porque es una vía de salida a la encerrona superyoica, la dimensión de la renuncia de goce no debiera confundirse con lo que realimenta al superyó que es justamente el goce.
Esto que es una afirmación válida respecto de la clínica, no debería descuidarse respecto del superyó cultural.


Eleonora D'Alvia
Octubre de 2016


Ulises Varsovia


FLOR DEL SUEÑO


Hacia donde se vaya mi interior,
hacia donde mi espíritu vuele,
y vuele, y vuele, y vuele, huyendo
del ayer, del agua, de nunca jamás,
de hojas secas que me persiguen
y vuelcan en el sueño su substancia.

Tú también la flor del sueño, esposa,
tú también mi guarida en llamas
donde un tenue zumbido de abejas,
y el llamado de débiles voces
que me reconocen en el tumulto
de los viejos años revoloteantes.

Hacia allá con mi ser incorpóreo,
hacia allá con mis pobres criaturas
de niebla, humo, cansancio y vapor,
haciendo señales ininteligibles
desde el más allá de los idiomas.

Árbol en llamas en la otra orilla,
árbol de otoño de color incendio
con tus hojas secas chisporroteando,
contigo en la ebriedad penetro,
y tu substancia yerta conmueve
mi interior en fuga por el tiempo.

Dejadme, mortales, aullar de olvido,
dejadme aullar de calendarios,
dejadme aullar de láminas muertas,
de frío, orfandad y castañas
en un país perdido en el tiempo,
perdido en la espesura de la niebla.

 

CHISPA

 

Una chispa
de tu furia eléctrica,
tormenta,
una esquirla
de tu rayo
fulminador,
una centella
de tu hoguera
tenebrosa,
una pavesa
de tu fuego cósmico,

para despertar
de esta hipnosis
inquietante,
para abrir los ojos
y aferrar tu luz,
para sacudirme
esta modorra
de ser hombre,
para alumbrar, por fin,
mi interior oscuro
de obscuras raíces.


ULISES VARSOVIA
1949, Valparaíso, Chile.
De su libro "Antología esencial II"

 

 

Video Superyó Siglo XXI (espejo negro)
duración 1:23' - Fuegos del Sur 2015


SUPERYÓ SIGLO XXI (espejo negro)
por Eleonora D'Alvia y Juan Eugenio Rodríguez


Volverse a encontrar
en un estado de
extrema conmoción,
despejado de irrealidad,
con fragmentos del mundo real
en un rincón de sí mismo.

Antonin Artaud

 

Imaginarizar un escenario sin conflicto es representar un pensamiento único. A esta idea la acompaña la versión de lo múltiple, el multiculturalismo. Lo múltiple no se opone a lo uniforme. No podemos dejar de señalar que este ideario se parece bastante al fenómeno de masa. El conflicto no desaparece en lo múltiple, sino que renegado se traspone como discriminación. No hay elaboración del conflicto sino que éste se expresa como tensión agresiva ante lo uniforme otro en el espejo. La problematización de esta cuestión, del lado del sujeto, se encuentra dificultada ante el emplazamiento de la técnica, ante un espejo negro.

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Silvana Bonacci


LA FIESTA OSCURA


Me quedé sentada junto a él toda la mañana. Bebí su calor. A las seis de la tarde el aire se fugó del cuerpo de mi padre. En la cocina encontré a mi madre con las manos empapadas. Siempre fue muy valiente en los entierros. Abracé su quietud blanca y nos cubrió el silencio.
La copa de sidra que tomé con él la noche de Año Nuevo seguía sobre la mesita de luz. Busqué el traje marrón, el favorito de sus fiestas, y lo perfumé con su Fulton.
Desde el pasillo escuche a Marta: -¿Cómo lo van a enterrar sin zapatos? Tanta palabra detenida. Lo único que quería oír era el latido de su voz.
El aroma a cuero invadió la sala del velatorio.
Al otro día volví a su habitación, sus zapatos, los que él mismo cosió, estaban allí. Pensé: "El zapatero se fue con los pies desnudos".
Entré a su taller. La mesa estaba cubierta de cueros, clavos y martillos. Acaricié las cicatrices de su trabajo. Un mocasín inválido mostraba la lengua.
Veinte años después la misma mesa vive cubierta de libros, aquellos que me compró con sus labrados cueros. La misma, donde escribo este punto final.

 


CREPÚSCULO



 

Enceguezco al tiempo. Un horizonte teñido de naranja murmura un encuentro. Bajo la guardia, el pasado y el vestido. El sol agoniza. Todo se cubre de espuma y miel. Entre burbujas atrapo de su boca palabras ardientes. Antes que el fervor de las estrellas vuelva nuestra sombras a su estado inicial y el zapatito de cristal anuncie la partida, ninguna caricia cae y bebemos todo como si fuera lo último.

El eco de los besos confían suavemente en otra ceguera

 

SILVANA BONACCI
Buenos Aires, Argentina.

de su libro "Bajo el vestido" 2016

 

 

Jorge Carlos Alegret


SÍNTOMAS

Poemas anteriores del libro Síntomas


Arte Ciruja

Todas nuestras acciones
están dictadas por el miedo.

Truman Capote

 

20

A S. Lacy

Pasaje de hosteles, nevisca
que cubre perros en la acera.
Siluetas planas bajo el derrame lunar
en un silencio de fin de mundo:
las palabras son insectos de oro
en cráneos de cristal,
¡cuánto gesto tanguero helándose
en piernas austríacas!
Lacy susurra entre los contenedores,
llena los intersticios con lenguas
de loro bajo el cielo eléctrico;
una mujer tirita junto a la negra puerta
de un hostel envuelta en humito
santo, bajo un grafiti que se desliza
por sus orejas y le pinta los ojos
de rojo al aceite, y luego los clava
en la pared rutilante de escarcha;
Lacy cruje sobre las lajas
y jugamos el guión del sábado
en personajes que el vino muda
en máquinas sexuales, en mercadeo
de glándulas en los baños, y luego será
la consistencia del domingo
un nombre escrito en la nieve
yéndose con Lacy si alguna vez de día.



21

Despertamos un poco bíblicos
un tanto jónicos
cuánticos o uterinos
un poquito nick cave,
sólo es visible lo enterrado
en secreto. Es una especie
de pascua, retazos de historia
que vuelan entre los cables,
ya no se recuerda el relato completo,
pero en él habitamos.

Se contempla el misterio en colgajos
de yeso, con los pulmones llenos
de arena, y aromas a comino
y colonia inglesa. Un comic
de vestidos y pañuelos violetas,
una muerte facial en tanto desciende
el viernes, y acaso el tedio de un averno
espléndido, como un mediodía en Hidra.
No hay más adviento, madre, estás sola
y piedra, y yo soy hecho a la imagen
de un capitán de navío inglés.
La máscara viene del oeste, viene
de entierro, pero nada puede ser dicho:
mi boca está cubierta con el silencio
del cordero. El matadero, siempre de fiesta.



22

Es la consumación de lo líquido
de lo invisible
y lo subterráneo.

Podemos imaginar un sistema.

Ella se viste retro, algo dark,
como un pastiche estadístico
para varones metroemasculados.

Es época de espuma corporativa,
nada fluye, la conectividad (me repito)
es la catatonia, ¡qué bonitos
los engendros de Vaticano y caseríos
en Las Heras!.

En el monoambiente recalentado
entre libros de forster wallace
y brotes de soja, hay propuestas
contranatura, y no te muevas,
quietito, no hay nada afuera,
afuera es un oleaje alcalino,
el ser también inmóvil,
ninguna travesía te incumbe,
sólo el desgaste de las córneas.



23

No puedo pensarte con esos materiales,
con un bosque de utilería
y un demonio de la propiedad.
Te pienso entre flores de papel, y es pensar
que se desquicia en cuanto se construye
y multiplica, un poco anfetamínico debajo,
en hilitos de ego que se adhieren
a las baldosas y mienten un país.
Es pensar la marca, la doble forma
que me desenfoca en mil lugares del mirar,
escupiendo juicios desde el hígado
o la mitral, entre celeste y lodazal,
y así no puedo pensarte bajo el sol,
sólo cuando anochezca será la norma,
y allí no hay error.



24

Ya que se enuncia traslúcido
y vos en la imagen
de violetas y fucsias,
con el rostro del veredicto
esperando al hombre de tu vida
en un jardín sin senderos,
descerebrándote en arabescos
impresos en las sábanas,
sufriendo una peste de agua bendita
y la dialéctica en formol,
vibrando en las piernas giacometti
en orgasmos secos,
rezando a la Virgen de la Merca
más que sola, deshabitada,
pero no escribiré hoy del ícono reproducido
ni de las pijas exiliadas,
todo está cayendo en el pozo de los deseos
menos los yupis y las modelos del fin del mundo,
a veces hay un parpadeo en el alumbrado de la autopista
o una bandada de gorriones mecánicos;
simplifico: doy cuenta del momento
en mis encías, en la erótica de masas,
que se enuncia, en lo que el objeto mande.



25

Lo que estaba antes de los campos magnéticos
antes del cuerpo de la novia en la mar furiosa
antes de las elegantes alimañas de la esperanza
en la boca del psicópata transcendente,
que es anterior a la servidumbre
de los hombres de buena voluntad, lo que estaba antes
de los efectos de verdad y temblaba en términos
binarios, lo que nunca vivo cuando el vientre
de leviatán soñaba los asesinatos en masa,
lo que se solapa en la dramaturgia del romance
y es el antes sin semejanzas, lo que surge
de la farsa del presente.



26

Interiores de esporas suspensas en humo blanco,
tus palabras llegan con algún retraso,
todo ha sucedido, tan tarde, siempre tan tarde,
tan extemporáneo todo, menos las esporas,
como rastros de lo que nunca ha sido, un sentido
muriendo en formas pop, o en las películas
de Bergman sobre paredes encaladas, nostálgicas
de espectadores, en un mundo de voces
como acequias de vaselina, donde juegan los niños
obesos mórbidos; de manera que, bajo las esporas,
una vaga memoria de jardines, una leyenda de rosas
dentadas, cuando había un cielo que nos resistía.



27

A L. Cohen

Viaje circular
lineal
reticular
la historia según el psicópata,
ay, tanto deseo fabril
de ojitos electrónicos
en la vulva,
Leonard le canta
a diez mil mujeres
frente al espejo de cuerpo entero,
y es el terror del hambre de Si
todo lo que abandones regresa
en psicotrópicos
y es justo: estos gestos
son un osario de nombres revueltos,
una muestra de mimos democráticos,
que será como VOLARTE LA CABEZA,
una canción que aborta
en cosmos interruptus,
estos tiempos pintados
con las heces del Señor.

Un viejo ciruja salmodia
el Eclesiatés
mientras viaja extático
al sur del frío.

 

Verdad, tumor.



28

Trabajo el estilo en jirones
de vivaldi y signac,
ah todo tan extemporáneo
y decadente,
tu cuello olía a pizarnik
y jazmín,
yo mordía y era casis
y lluvias marinas que me partían
la frente y me dejaba puro
bajo el faro descompuesto,
lumpen de alas oleosas
moribundo entre las campanadas
de un sábado negro, aires
de lou en berlín, en láminas
de bacon éramos eviscerados
y prendidos fuego
con estilos de materia negra,
yo, una penumbra fosilizada
sin la armonía que vela la bailarina
y el cardumen, un ser clandestino
en trenes murmurando eluard
e ideologías de balaceras, parresiasta
en la costanera mordida por el mar,
pasajero de hoteles muy felman muy parra
y nunca volvíamos a ninguna parte, pobres
de futuro molido, arrojados
a un presente invertido, y lo que se salvó,
estos cuerpos incompletos
que destilan la rabia
de los que nunca pierden
porque jamás poseerán nada.


29

El desierto modela gestos de cirujano.
Junio te fumaba en la ventana
y yo era la ley y el deseo
(que son lo mismo).
Había roces como hojitas de afeitar:
Sabíamos que eso era habitarse ajenos,
que éramos efectos del giro de la lengua y,
sin embargo, hiciste tres días
de personajes buscándose un autor.

Sombras de un hámster en tus muslos.
Había risas como púas por el motel,
estruendos de sangre en las alfombras.

En el pozo de las terminales nerviosas
hubo gente rompiéndose la crisma
contra mi sed. Nunca estuvimos más cerca.

(...)

 

JORGE CARLOS ALEGRET

 

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Aldo Pellegrini

 

PAISAJE ROJO


No hay claridad que ilumine
la encrucijada de todos los caminos
en los umbrales oscuros se adormece la lluvia
ruedan las vértebras
huyendo de las heridas exquisitas
senos destrozados por el furor de las manos despavoridas
son las manos que buscan el amor apresurado
cascadas de cabelleras, párpados caídos
el viento derrama su palpitante río de pájaros
inesperadamente
la imaginación naufraga sobre la orina
depositada por los canes vagabundos
no os acongojéis, todos hemos nacido
en el día más trágico de todos los tiempos
no os acongojéis, el poema
hace brotar la roja flor del silencio


BANQUETE


Cuando se invita a los súcubos
la hermosa mujer solloza señalando sus pechos fláccidos
hay demasiados invitados
                                          se festeja el nacimiento de la paz
        eterna
todos concurren
los coleccionistas de imposibles, los misántropos ortodoxos
los suicidas por horror a la muerte, los interrogadores
        inofensivos
los alcahuetes melancólicos, los traficantes en sueños
los embaucadores arrepentidos y junto a ellos
el solitario explorador de la verticalidad del hombre
todos devoran insaciables la alegría de los manjares de
        viento
sólo los cancilleres enfurecen
cuando se examina el cerebro de los comensales
en lugar de pensamientos atroces
los cerebros derraman encantadoras melodías
se duda de la sinceridad
                                           rumor de voces apagadas
por cada paso adelante hay una doncella asesinada
nadie es culpable
todos los que caminan destruyen vidas inocentes
pero las doncellas muertas tienen una belleza inexplicable
en los grandes banquetes los cadáveres cumplen una función
         decorativa
nadie es culpable
las amantes extraviadas se deslizan lentamente
a través de las paredes sin ventanas
¿es posible atravesar los muros?

inician
la danza vertiginosa
si no es posible atravesar los muros es posible
huir de sí mismo y no retornar jamás
no hay que asustarse, la ausencia
es sólo una breve ausencia
dentro de uno mismo vive el mejor de los pensamientos
el pensamiento líquido denominado sangre
aman la sangre, la sangre única de sí mismos
no se puede respirar en el recinto sin ventanas pero nadie
huirá de sí mismo

la hermosa mujer olvida sus senos fláccidos para agasajar
al visitante inesperado
un cuerpo múltiple
desprovisto de memoria.

 

YO, EL QUE CAMINA

En el fondo de un sopor pegajoso
tomados de la mano
los que simulan vivir
rodean inmóviles a la palidez.
¿Quién salvará a Eva
encerrada en su círculo de profanadores?
El zapatero cauteloso
detenido en la calle salvaje de los días.
Financistas en bancarrota
hacen estallar el paraíso.
Los que se aman
se aniquilan mutuamente.
He allí distintas actitudes indispensables para vivir
en el fondo de un sopor pegajoso.


En el borde de un sopor pegajoso
yo simplemente marcho
realizo el canto sordo de las pisadas
un ritmo remoto
que repite, repite la misma canción.
Repetición necesaria
para vivir.

Es un ritmo lento y cruel
que despierta a la inmovilidad
es una interminable sacudida
que empuja el polvo de los caminos
danza sobre la ondulación de los estanques
arroja mis pasos perdidos
pisotea la indiferencia de los muros
y en el eco feroz de los rumores
repite, repite la misma canción.

Refugiado en el puro asombro del movimiento
quiero incendiar la velocidad
quiero sembrar a raudales

una primavera de crímenes
para destruir el pecado original de lo inmóvil
y repito, repito la misma canción.


Con mis pasos más veloces que el tiempo
con mis pasos sin cuerpo
con mis pasos de cólera
quiero morder el aire que me inunda
dientes de niebla
que repiten, repiten la misma canción.

 


EL TIEMPO DEL PETRÓLEO


En el límite de la ley de gravitación
el delirio de la noche hace flotar sus sorpresas.
Tu mano sin peso te guía
por frondas de petróleo donde circulan aros de espanto.

Lejos de los ensueños de carbón, de la seda de las
lágrimas
del lenguaje de las máquinas en forma de féretros
¿quién va?

Tus dedos apuntan
a una edad perdida para los ojos.
Viajeros impúdicos
orinan sobre las estatuas veneradas por las doncellas.

¿Quién va?
Tijeras que cortan huracanes de silencio
tijeras de petróleo como leones en celo.
Palpita el corazón de los arrecifes distantes
al compás de tu pulso.

Un mundo poblado de extranjeros.
espera pasmado.

Cada cosa
se refugia en su exilio.
Todo lo cercano agoniza
todo lo lejano renace.

El prisionero de sus fantasmas
rompe su cárcel inútil de llamas.
La tirantez de lo externo se afloja
derrota de lo visible.

El punto en que todo lo existente estalla
ése es el punto que buscas para empezar a vivir
se le denominamorada sutil de la zona sensible del amor.

 

 

EL LOBO QUE NACE DEL AMOR


Aquel que recibió el pan de cada día
supo esconderlo en las noches de rencor filosófico
todos los pensamientos son cortinas para el corazón
y los traidores recogen las migajas del banquete de los
         amantes
fue en el tiempo en que no se conocía el amor
el labio sagrado encendía el párpado siniestro
el ojo oblicuo descendía hasta la profundidad del
         corazón inicuo
el amor nació del amor y todo quedó entonces aclarado
el recién llegado se levantó respetuoso
para saludar a las tres ubres vacías
el amor surgió oportunamente para destruir toda
         esperanza
lo supieron los que no querían oír y los enterradores
         se inclinaron
los chalanes borrachos transportaron el amor frágil
         hasta el tiempo interminable
y así fue que se destrozó al caer desde la altura de la
         mirada perdida
se destrozó en una batahola de relámpagos de azúcar
y hubo un mordisco vacío
en el gran agujero negro del amor.

 

 

CONJUNCIÓN DE LAS MANOS Y EL SILENCIO


PARA ACLARAR las dudas del amor para reparar las

            deficiencias del sueño
la realidad se posa sobre la existencia

Fugacidad del verbo en la voz susurrada de
             alguien que pronuncia un nombre
             desconocido
la voz deja en la noche un silencio por el que
             transitan todos los lenguajes

Siempre el mismo significado
en el que es inútil buscarse porque estamos
             separados para siempre

La arrebatada penumbra del hombre seguro de su
             soledad
seguro de que nunca ha de oír una voz que lo
             llame

Cada uno mora en un mundo silencioso pero
             palpable
donde no hay dudas no hay sueños no hay
             sufrimientos no hay Dios

Aquel que no necesita un nombre tampoco
             necesita compañía
ni humildad ni orgullo

Las manos no reciben
palpan

Palpan lo que no tiene comienzo ni fin
la fuente líquida de la desdicha
palpan lo que no es divino ni humano

Queda un silencio que escucha
allí están las cosas
en ese silencio
las manos se aferran al vacío.

ALDO PELLEGRINI
1903, Rosario, Argentina.

 

 

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EL SUJETO DEL DESEO INCONSCIENTE EN RELACIÓN A "PSICOPOLÍTICA" DE BYUNG CHUL-HAN
por Eleonora D'Alvia

Introducción


Un modo en que se ha entendido la dependencia del sujeto respecto del lenguaje a partir de los desarrollos psicoanalíticos, es del lado de la heteronomía del sujeto, es decir, pareciera que el sujeto está sujetado a la estructura del lenguaje y no hay allí grado de libertad alguno. El psicoanálisis en su surgimiento pone en cuestión el ideal del sujeto racional íntegro, autónomo. El sujeto del deseo inconsciente es el sujeto que habla, el sujeto del discurso. La importancia proporcionada por Lacan a la dimensión del lenguaje como lo que atraviesa la experiencia analítica allana el camino para el psicoanálisis.
¿El sujeto dividido del psicoanálisis que pone en cuestión la autonomía de la razón, deja algún lugar para la libertad del sujeto? Esta pregunta es relevante para extraer consecuencias tanto clínicas como políticas del pensamiento psicoanalítico.
¿Puede el sujeto ser dependiente y autónomo? Habría que interrogar si se trata de autonomía o se trata de grado de libertad. Es decir si grado de libertad y grado de autonomía serían equivalentes.
Esta discusión parece pertinente hoy cuando por ejemplo, Chul Han describe el neoliberalismo como aquel sistema político que se propone a partir de la utilización de diversos dispositivos de poder, producir un sujeto consistente a la medida del proyecto neoliberal.
Voy a abordar esta complejidad tomando como referencia su libro “Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”. Su planteo puede enmarcarse en una discusión que surge a finales del siglo XX a partir de la noción de posmodernidad, que intenta pensar este momento histórico como un momento de cambio de época. Chul Han sostiene que la formulación de los dispositivos de poder disciplinarios estudiados por Foucault, ya no sirven para pensar lo que está sucediendo. Desarrolla una reformulación de los dispositivos de poder a los que llama, neoliberales. Va en la dirección de plantear una diferencia entre el mundo moderno disciplinario y este nuevo mundo posmoderno, neoliberal. Así brinda instrumentos para pensar por ejemplo cómo funcionan los dispositivos digitales como nuevas tecnologías de poder. Propone que si lo propio de la modernidad fue la biopolítica, lo propio de la posmodernidad es la psicopolítica. Justamente el libro comienza sosteniendo que nos hallamos en la época de la “explotación de la libertad”. Me propongo sostener en este desarrollo que si es posible una explotación de la libertad, es en base a alimentar justamente la ilusión de la autonomía.
Foucault, en una entrevista que le realizara Alan Badiou (titulada “filosofía y psicología” 1965), diferencia al psicoanálisis de los dispositivos psicológicos terapéuticos de disciplinamiento. Destaca al psicoanálisis como una producción que se construye a partir del discurso de las histéricas de resistencia y lucha frente al establecimiento de los dispositivos disciplinarios de la modernidad. Emerge como modo de producir una transformación en el pensamiento occidental al introducir en el corazón del desarrollo de la razón la dimensión del inconsciente.

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Fuiste discípulo de Oscar Massota (1930-1979), quien introdujo la enseñanza y la práctica de Jacques Lacan al idioma castellano. Tu libro de relatos cuenta con un prólogo de él. Y él, organizador en el Instituto Di Tella de la Primera Bienal Mundial de la Historieta, te invitó a participar en ella.

         OS — Sí. Ese prólogo, por ejemplo, me dio alegría. Antes de eso ya Masotta nos había dado su palabra a los que tratábamos de decir (o por lo menos de decirnos) poesía, o arte, o política, siempre, tal vez, a partir del reconocimiento de que la función poética está allí para formar parte de todo intento de discurso (junto con los contenidos de la palabra, o a veces antes que ellos…). Desplegaba siempre un intento de registro de la condición cambiante de los textos del momento, y yo pensé que mi libro se me hacía más entendible también a mí, que no había podido dejar de cambiar de lenguaje y de género cuando escribía eso que en principio era un libro de cuentos y terminó incluyendo poesía, historia, crónica, en ese momento en que aceptar lo imprevisible del escribir ya empezaba a ser más (oscuramente) importante que construir relatos o conceptos. Y Masotta estaba ahí para avisarle a uno que lo que hacía era eso, que no sólo eso se podría leer sino también comentar y discutir, cosa que para los todavía jóvenes de la época era ya tan importante como ser leído. Masotta, un poco antes, había algo así como refrendado una revista de poesía de un solo número, “Veinte y Medio”, que publicaban poetas jóvenes inseguros de serlo pero seguros, sí, de que la poesía debía venir acompañada. Una entrevista a Masotta en el inicio me aseguró algo, la condición firmemente imprecisable de mis elecciones de oficio.
Y lo de trabajar con Masotta tenía eso aunque se cambiara de tema. Daba gusto, cuando se estaba preparando la Bienal Mundial de la Historieta (había que tener coraje ¿no? para llamar Bienal Mundial a un encuentro sobre ese tema, aunque ya hubiera habido, con éxito y sorpresa en el público, otras novedosas exposiciones de historieta, como la del Louvre…), descubrir esas variaciones en las vueltas del color, del estilo de letra, del dibujo o el diseño de página que daba el detenerse en esas revistitas baratas, y más todavía cuando se ampliaban las páginas para una muestra de galería y se veía el punteo mecánico de la impresión, cosa que ya habían  descubierto los pop pero que acá venía cargada con historia propia… Y estaba también la relectura del relato o la historia, la historia en el sentido más general y político, cosa que entonces sorprendía que ocurriera en una exposición de historietas…
Cuando se estaba por imprimir el catálogo hubo preocupación porque un artículo mío hablaba de lo derechoso de Patoruzú y no lo incluyeron en el catálogo. Algunos pensaban que a Dante Quinterno, su creador, no se le podía hacer eso (que después de todo era tomarlo en serio, aunque fuera desde la vereda de enfrente…), y entonces Masotta me lo hizo leer como conferencia, con toda la promoción que daba hablar en el Di Tella, fue como si me recibiera de historietólogo: podría decir que los reportajes no pararon hasta hoy.
Después llegó el momento en que Masotta se convirtió en el hombre que enseñaba Lacan, y yo lo seguí, como otros, y llegué a colaborar  en los comienzos, en el número 1 de los “Cuadernos Sigmund Freud”. Pero sólo en los comienzos; no podía ya abandonar los que eran, seguirían siendo mis objetos de escritura… Le dije a Masotta que me iba a trabajar con Eliseo Verón, que seguía con los medios como preocupación central. Igual con Masotta seguimos siendo amigos hasta su ida (más o menos, amigos, con la confrontación como parte de la amistad…; ojalá entonces me hubiera dado cuenta).

 

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Antonin Artaud


EL OMBLIGO DE LOS LIMBOS


Allí donde otros proponen obras yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espíritu.
La vida consiste en arder en preguntas.
No concibo la obra como separada de la vida.
No amo la creación separada. No concibo tampoco el espíritu separado de sí mismo. Cada una de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo, cada una de las floraciones heladas de mi vida interior hecha su baba sobre mí.
Me reconozco tanto en una carta escrita para explicar el encogimiento íntimo de mi ser y la castración insensata de mi vida, como en un ensayo exterior a mí mismo, y que aparece en mí como engendro indiferente de mi espíritu.
Sufro que el Espíritu no esté en la vida y que la vida no esté en el Espíritu, sufro del Espíritu-órgano, del Espíritu-traducción, o del Espíritu-intimidación-de-las-cosas para hacerlas entrar en el Espíritu.
Yo pongo este libro suspendido en la vida, deseo que sea mordido por las cosas exteriores y antes que nada por todos los sobresaltos en acecho, todas las oscilaciones de mi yo por venir.
Todas estas páginas se arrastran como témpanos en el espíritu. Disculpen mi absoluta libertad. Me rehuso a hacer diferencias entre cada uno de los minutos de mí mismo. No reconozco el espíritu planificado.
Es necesario terminar con el Espíritu como con la literatura. Digo que el Espíritu y la vida se comunican en todos los grados. Yo quisiera hacer un Libro que trastorne a los hombres, que sea como una puerta abierta y que los conduzca donde ellos no habrían jamás consentido llegar, simplemente una puerta enfrentada a la realidad.
Y esto no es un prefacio a un libro, como no son los poemas que lo jalonan ni la enumeración de todas las furias del malestar.
Esto no es más que un témpano mal tragado.

(...)

 

a JACQUES RIVIERE
25 de mayo de 1924


Estimado señor:

 

¿Por qué mentir, por qué tratar de poner en el plano literario algo que es el grito mismo de la vida, por qué dar apariencias de ficción a lo que está hecho con la sustancia indesarraigable del alma, que es como el plañido de la realidad? Sí, su idea me agrada, me regocija, me colma, pero con la condición de proporcionar a quien nos lea la impresión de que no asiste a un trabajo fabricado. Tenemos el derecho de mentir, pero no acerca de la esencia de la cosa. No tengo por qué firmar las cartas que llevan mi nombre, porque es absolutamente necesario que el lector piense que tiene en sus manos los elementos de una novela vivida. Habría que publicar mis cartas desde la primera hasta la última y remontarse, para ello, hasta junio de 1923. Es necesario que el lector tenga en sus manos todos los elementos del debate.
Todo hombre es dueño de sí mismo por claros que se abren en él; pero, aún cuando se posee, no se alcanza del todo. No lleva a cabo esa constante cohesión de sus fuerzas sin la cual toda verdadera creación es imposible. Y sin embargo, ese hombre existe. Quiero decir que tiene una realidad distinta que lo valora. ¿Se lo quiere condenar a la nada con el pretexto de que sólo puede dar fragmentos de sí mismo? Ni aún usted lo cree y prueba de ello es la importancia que asigna usted a tales fragmentos. Hace ya mucho que tenía yo el proyecto de proponerle la reunión de éstos. Hasta ahora no me había atrevido a hacerlo, y su carta responde a mi deseo. Equivale a decirle con qué satisfacción acojo la idea que me propone.

(...)


a JEAN PAULHAN
México, 23 de abril 1936

Querido Jean Paulhan:

(...)

Para los indios la vida es un hogar susurrante, es decir, un fuego que resuena, y la resonancia de vivir alcanza todos los grados del diapasón. Hay un ruido para hacer morir las plantas, y es el ruido según el cual mueren ciertas plantas que el alma del hombre acompaña en el momento de su consunción. De ahí que los sermones sociales de los Evangelistas de Marx les causen risa. Curad primero la vida, dicen ellos, y así renacerá el estado Social con sus cuadros que susurran; en el murmullo del fuego trama la vida sus fuerzas.

(...)

 

FRAGMENTOS DE UN DIARIO DE INFIERNO


Ni mi grito ni mi fiebre me pertenecen. Esa desintegración de mis fuerzas segundas, de esos elementos disimulados del pensamiento y del alma, concebís acaso su constancia.

No necesito tanto de un alimento como de una especie de conciencia elemental.
Ese nudo de la vida al que se aferra la emisión del pensamiento.
Un nudo de asfixia elemental.

Ese dolor arraigado en mí como una cuña, en el centro de mi más pura realidad, en ese lugar de la sensibilidad en que los dos mundos del cuerpo y del espíritu se encuentran, me he enseñado a olvidarlos mediante una falsa sugestión.
En el espacio de ese minuto que dura la elucidación de una mentira, me fabrico un pensamiento de evasión, me lanzo sobre una falsa pista señalada por mi sangre. Cierro los ojos de mi inteligencia, y dejando hablar en mí lo informulado, me concedo la ilusión de un sistema cuyos términos me escaparían. Pero de este minuto de error me queda el sentimiento de haber arrebatado a lo desconocido algo real. Creo en los conjuros espontáneos. Sobre las rutas por las cuales me arrastra mi sangre no puede ser que yo no descubra un día una verdad.

 

ESTADOS PREPARATORIOS
(LA BÚSQUEDA DE LA FECALIDAD)

V


La bestia es el ser.
Con los ojos cerrados,
yo avanzaba,
rengueando a la mañana, hacia el descubrimiento de la bestia del ser.

 

 

ANTONIN ARTAUD
1896, Marsella, Francia
.

 

Rodolfo Alonso

NUEVO LIBRO BILINGÜE EN BRASIL DE RODOLFO ALONSO

Penalux Editora anuncia el lanzamiento en Brasil de un nuevo libro bilingüe del reconocido poeta argentino Rodolfo Alonso: “Poemas pendentes”, con prólogo de Lêdo Ivo, epílogo de Carlos Drummond de Andrade y traducción de Anderson Braga Horta.
El libro, de 198 páginas, ya se encuentra disponible en nuestra librería on-line:

Primer traductor al castellano de los heterónimos de Fernando Pessoa, desde muy joven Rodolfo Alonso también es el más activo traductor de grandes poetas brasileños, comenzando por sus amigos Carlos Drummond de Andrade y Murilo Mendes, y culminando entre otros con Manuel Bandeira, Olavo Bilac y Lêdo Ivo. Thesaurus publicó en Brasilia su “Antologia pessoal”, bilingüe (2003). La Academia Brasileña de Letras le otorgó sus Palmas Académicas.

 

 

POEMAS PENDENTES

Rodolfo Alonso

Uma poesia que não usa as palavras pela sensualidade que desprendem, mas pelo silêncio que concentram: assim é a de Rodolfo Alonso. Poesia que tenta exprimir o máximo de valores no mínimo de matéria vocabular, impondo-se uma concisão que chega à mudez. E que, por isso mesmo, se julga com severidade.
Em verdade, escrever, sob tamanha exigência, é um ato de vida, liberta de violências, mistificações e compromissos. E restaura a vida essencial, captando o que, na sucessão do tempo, nem é percebido pelos que têm gula de chegar a um ponto inexistente. Rodolfo Alonso observa, por exemplo, uma cicatriz. Aparentemente, é uma obra acabada da natureza. Mas, por baixo dela, o poeta descobre o fogo central da chaga, permanente, a consumir e alimar.
Talvez que a ambição deste poeta - como saber ao certo a ambição da poesia? - seja trazer para a vida de todos os dias o fogo de uma chaga viva de amor, ardendo no maior silêncio de compreensão.

(Carlos Drummond de Andrade)

 

APARTE


Los árboles
me cantan
algo
(como tú)

Me dicen
cosas
que los hombres
olvidan

Que yo
olvido

Pero no ahora
cuando el dolor
hace de toda la noche
una gran muerte
un solo silencio
una entera
se/pa/ra/ción

Árboles
cositas vivas
hijos del sol
del aire
de la luz del agua

Cuánto
para aprender
(si hubiera
tiempo)

Es con dolor
que para algunos
las dulces cosas simples
deben aprenderse

Y no hay justicia
sólo hay amor

Para la hierba
para el niño

Para el árbol
para el hombre


RODOLFO ALONSO
1934, Buenos Aires, Argentina
De su libro "Poemas pendientes".

 



para bajar el libro ingresar aquí

 

 

Ada Zapata Arriarán

 

LA RISA SUMERGIDA

 

(...)

COMO
si hubiésemos                                        vuelto

EL ESPEJO

donde se                                  contempla

EL SILENCIO

 

 

eres

la sombra                        para la

sombra

cuerpo

sobre

su cuerpo

 

 

la lluvia

 

                         de espaldas

(...)

 

ADA ZAPATA ARRIARÁN
Cochabamba, Bolivia.
de su libro "Fragmentos en el aire"



ver video

a Milagro Sala

 


...errancia fecunda


...errancia fecunda
decir
palabra
cada vez

Jeuroz 2007

Ubicándome en la discusión sobre capitalismo y sujeto del deseo inconsciente, sobre la diferencia entre goce y deseo, quiero desarrollar algunas ideas que vengo investigando. Se trata de la exposición de un fragmento de estas ideas que formaran parte de un ulterior desarrollo.
A continuación voy a abordar el modelo freudiano de las pulsiones, el modelo freudiano del goce.
En “Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte” del año 1915, Freud se refiere a la miseria anímica que aqueja a los no combatientes y dice que de los factores responsables de esa miseria quiere destacar dos: la decepción (resignación) y el cambio de posición ante la muerte. Inmediatamente señala que quienes son los responsables directos del desencadenamiento de la guerra son los que se consideran la cumbre de la cultura mundial, el “mundo” más civilizado, incluso la ciencia contribuye activamente en producir armas para destruir al otro. La guerra no es otra cosa que un producto de la cultura, la que podemos ya nombrar como cultura de la mortificación o cultura de las neurosis actuales. Aquí la cultura se desencadena como pulsión de muerte y genera una de la obras más emblemáticas de la cultura de la mortificación, a saber, el campo de concentración. Este texto nos sirve de antecedente para pensar el concepto de mortificación. Otro texto escrito durante la primera guerra mundial es “Duelo y melancolía”.
Entre esos textos y “Psicología de las masas y análisis del yo” se formula por primera vez un concepto que representa una apuesta teórica fundamental y que tiene alcances transformadores en la teoría y en la clínica psicoanalítica. Me refiero a la introducción del concepto de pulsión de muerte y cómo lo empieza a pensar Freud a partir de allí. El texto al que hago referencia es “Más allá del principio del placer” y considero que esta jugada teórica es un acto instituyente en el interior del campo psicoanalítico.
Mucho después de la aparición de la pulsión de muerte, ya en “Malestar en la cultura” de 1930, dice que no sólo sigue sosteniendo lo mismo que en aquel momento a contramano de muchos psicoanalistas, sino que esta aún más convencido que antes.
Cuando uno lee “Más allá...” junto con “Psicología de las masas...” se puede leer que la apuesta freudiana es por un modelo dualista, en oposición a todo planteo monista (Jung mediante), y es aquí donde se encuentra a mi gusto la posición política de Freud. Una posición política instituyente.
Una formulación freudiana muy importante para el planteo de este trabajo se refiere al modo en que él concibe a las pulsiones a partir de la decada del '20 , las divide en pulsiones de vida y pulsiones de muerte. Y sostiene que el modo en que se manifiestan es mezcladas, que no es habitual encontrarlas desmezcladas, o sea en estado puro. Ahí reconoce la dificultad teórica para poder dar cuenta de una pulsión muda. Sin embargo, sigue sosteniendo esa hipótesis. Entonces, no sería posible pensar al sujeto del deseo inconsciente en un modelo monista. Dentro de esta lógica freudiana un modelo monista representa el predominio de la pulsión de muerte.
Si uno recorre los textos freudianos posteriores a la aparición de este concepto, reconocerá que Freud cada vez que se refiere a su modelo pulsional lo piensa como una mezcla que no podría definirse ni como pulsión de vida, ni como pulsión de muerte.
Entonces, a los propósitos del presente escrito voy a destacar la cuestión de la mezcla por considerarla decisiva para poder pensar la diferencia entre goce y deseo y así esclarecer las diferencias entre el seudo-discurso capitalista y el discurso psicoanalítico. Y ese esclarecimiento lo considero político y ocupa un lugar muy relevante para pensar la articulación poesía y psicoanálisis.
Freud sostiene que rara vez podemos encontrar en estado puro a una de las pulsiones, casi siempre las encontramos mezcladas, conjeturamos la presencia de la pulsión de muerte. Sin embargo, también tenemos ejemplos donde la pulsión aparece desmezclada. Y la pulsión desmezclada es pulsión de muerte. Tanto el predominio de una, como de otra da como resultado pulsión de muerte. Si consideramos que existen acontecimientos que dan cuenta de la mezcla de las pulsiones y también tenemos ejemplos de la desmezcla, tenemos que considerar que dicha mezcla no es ni una pulsión, ni la otra, es algo que se agrega, algo que juega como un suplemento que interviene en el curso de la pulsión.
Dice Freud en “Malestar en la cultura” que todas las pulsiones no pueden ser de un mismo tipo. Junto a Eros se hace necesario pensar una pulsión de muerte. Además de la pulsión a conservar la sustancia viva y reunirla en unidades cada vez mayores debía de haber otra pulsión opuesta a ella, que pugnara por disolver esas unidades y reconducirlas al Estado inorgánico. La acción conjugada y contrapuesta de ambas permitía explicar los fenómenos de la vida. Mientras Eros es ruidosa y llamativa la pulsión de muerte trabaja muda dentro del ser vivo en la obra de su disolución. Una parte de esta última sale a la luz como pulsión a agredir y destruir.
La muerte a la que se refiere esta pulsión no tiene que ver con la muerte biológica, de la muerte sin más nada sabemos. Más bien sostengo que de lo que se trata aquí es de la mortificación y el padecimiento resignado. De allí surgen los ejemplos de los muertos vivos del precursor George Romero. Pero existe otro ejemplo del gran poeta Edgar Alan Poe en su cuento “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”, donde por intervención de la ciencia con el objeto de vencer a la muerte lo que se provoca es una aberración, o sea, un muerto en vida. La intervención hipnótica del científico justo antes del deceso del paciente, logra sostenerlo en un limbo. El señor Valdemar no conserva la vida, ni muere, es lo que podríamos definir un muerto vivo. Seguramente este sea uno de lo ejemplos más claros de la mortificación, de la cultura de la mortificación y sus alcances: el padecimiento resignado. Sabemos que ese padecimiento es la expresión de un sujeto en repliegue, quien está siendo sacrificado es el sujeto del deseo inconsciente. En esta cultura de la mortificación lo que prevalece es la posición indolente. La cuestión anestésica es decisiva en esta posición y nos recuerda el carácter homogenizante de la masa. A esta altura debemos recordar que hipnosis y masa no se diferencian porque sencillamente son lo mismo.
Un ejemplo que ya señalamos de desmezcla es la guerra y tiene que ver con la cultura. Otro ejemplo es la melancolía, dicha afección tiene como protagonista excluyente una pérdida no admitida. Es lo que Lacan señaló en Hamlet, la falta de la falta. Su rasgo principal es la cruel denigración de sí del yo, una implacable autocrítica y amargos autorreproches. Quién no descubriría aquí al superyó. El superyó es esa instancia que para Freud es pura pulsión de muerte. El superyó no es la ley, sino que es la pulsión de muerte bajo la impostura de la ley.
Nosotros sabemos desde Lacan que la ley de la que se ocupa el psicoanálisis y por oposición a esa impostura es el deseo inconsciente.
El deseo inconsciente se presenta claramente opuesto y diferenciado del goce. El deseo es igual a cero, como el agujero que hace posible la vasija, un saber-hacer. Las invenciones dependen de esta fórmula.
Entonces la pulsión de vida no es vida, la pulsión de muerte no es muerte, unificadas forcluyen al sujeto del deseo inconsciente. Entiendo que cuando se habla de crimen perfecto es de esta última cuestión de lo que se está hablando, entre otras cosas. Es el mismo problema por el cual Freud se sostuvo en el dualismo por oposición al monismo. Una cuestión política.
Volvamos a lo ya señalado acerca del suplemento, aquello que al agregarse sostiene la mezcla:

"Notarán que dije suplementario. ¡Dónde estaríamos si hubiese dicho complementario! hubiésemos ido a parar otra vez al todo." "Hay un goce, ya que al goce nos atenemos, un goce del cuerpo que está, si se me permite(...) más allá del falo. (...) Un goce Más allá del falo..." Seminario “Aún” J. Lacan 1972/73

Con el concepto de suplencia se designa un término que inscribe la falta. Ella nos permite bien decir nuestro deseo. Lacan decía en la apertura a una conferencia dictada en Estados Unidos que él no venía a disertar sobre psicoanálisis, sino que venía a hacerlo. A tomar la palabra desde los fundamentos del psicoanálisis como práctica, el decir (de-ser).

(…)

Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables.

(…) Jaime Sabines

Freud sostiene que el amor nada sabe de la simetría, más bien responde a la preferencia. El amor introduce una perturbación en las relaciones de equivalencia. La definición de la preferencia establece una fuerte conexión entre mujeres y amor. La homogenización de la cultura de la mortificación depende del rechazo del amor sensual. En este sentido el amor sensual degrada el ideal. El poder del amor tiene un valor poético y político. El mestizaje para Freud tiene fuerza civilizadora. El amor crea una intersección, la articulación de dos sustancias que no tienen ninguna parte en común. Esto último es otro fundamento en favor de este suplemento que se agrega. La sublimación entraña un cambio en el objeto, se abandona el autoerotismo dándole lugar a un objeto que no es eso. Lo que produce un cambio en el objeto es el placer preliminar, la prima de placer, efectos de la suplencia, funcionan para designar un obstáculo para la formación del uno, el uno de la unidad. La agudeza es el modelo del placer preliminar y logra que de algo que podría resultar revulsivo, desagradable se pueda extraer placer. Aquí nos encontramos con la poesía. Incluso el poeta logra reducir el rechazo que provoca el otro y hace posible la fiesta. Formaliza el goce que desemboca en la modificación de la pulsión. El amor no repara la incompletud de lo simbólico sino que la mantiene.
Este suplemento interviene de tal modo que cambia el curso de la pulsión, trasgrediendo el principio de nirvana como decurso necesario de la pulsión. Cuestiona fuertemente la creencia en la primacía del superyó. Un goce Más allá del falo...sostiene el heim del sujeto, su casa. Ya no se trata del tener como ser sino de una causa sin ideales y al abrigo de la poesía y no de las identificaciones. Se puede estar en lo instituyente, en movimiento. Un deseo que consiente al amor.


Juan Eugenio Rodríguez
Octubre de 2016

¿Para qué sirve hoy la poesía?


Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Wallace Stevens aludió tan cabalmente en sus Adagia: “la dicha del lenguaje”. La sociedad de consumo, la sociedad del espectáculo, nos ha embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de incomunicación. Con sus efectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive del lenguaje, especialmente del lenguaje.
La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre. Hemos vivido acaso sin percibirlo una mutación, y ahora estamos inmersos no sólo en una civilización cuyo centro ya no es el lenguaje sino que incluso ataca las fuentes del lenguaje. La crisis actual de la poesía no es entonces quizá tan sólo la de un mero género literario sino que, algo muchísimo peor, es la manifestación máxima de una carencia muy profunda en cuanto a la espontánea capacidad creadora de lenguaje por parte de los hombres.
Cada vez que hubo una gran poesía, por alquitarada y elitista que pareciera, siempre estuvo secretamente ligada, aunque fuera por oscuros meandros, con una lengua viva realmente hablada por un pueblo, por una comunidad.
Ante la amenazante posibilidad de extinción de la gran literatura, ¿cada uno de nosotros debería, como ya anticipó Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, esconderse para preservar vivo, aprendido de memoria, el texto de un bello libro? ¿O será suficiente seguir intentando el poema?
Porque “la palabra no sería deliciosa si no significase una calidad”, ¿no es cierto, Gabriel Miró? Y el hombre que labra amorosamente el lenguaje que es a la vez suyo y general, íntimamente propio y al mismo tiempo de la especie, el solitario que cumple después de todo la más significativa y necesaria función social, pudo ser nítidamente percibido por Michel Butor, ya a comienzos de la década de los setenta: “El poeta es aquel que tiene conciencia de que la lengua, y con ella todas las cosas humanas, está en peligro.”
Me parece sin duda evidente que la comprensible y valerosa reacción mundial de los ecologistas ( a la cual hemos visto sumarse en su momento a tantos partidarios de la paz) ha logrado, hoy llamar la atención sobre las consecuencias deletéreas que la adicción suicida por el poder global y la riqueza obscena ha tenido sobre la calidad de la vida humana y de la vida sin más en nuestro planeta, poniendo el acento sobre los daños geográficos, ambientales, concretos y visibles. Pero me temo que todavía no se ha percibido la enormidad del daño psíquico, cultural, estético y esencialmente humano que hemos sufrido para adaptarnos a esta maquinaria que ha enloquecido, cuyo único y delirante objetivo es hacer más dinero del dinero, hasta el infinito. Y que, en consecuencia, sería necesaria también una lucha ecológica a favor de la condición humana, de la calidad humana de la vida humana. Sin abandonar en absoluto lo otro, por supuesto. Hay un agujero de ozono pero también un abismo (si es que no un cáncer) en el espíritu.
Como casi todas las cosas del planeta, la poesía ha sido hoy completamente desacralizada. Y si tal pudo ser acaso el objetivo de las vanguardias del siglo XX, seguramente no lo fue en el sentido actual. No creo por ejemplo que la fuente-mingitorio de Duchamp tenga la misma longitud de onda y la misma orientación de sentido que tantas “instalaciones” en frío y tanto supuesto “arte conceptual” hoy extrañamente asumido como neo-academicismo, casi siempre de carácter oficial y con patrocinadores multinacionales que nada tienen que ver, ciertamente, por ejemplo con gente como Lorenzo de Medicis. Después de todo, ya en el siglo XVI, Francis Bacon podía decir que “La verdad surge más fácilmente del error que de la confusión”. Y sobre todo del error que es errar, errante. En lo profundo, en lo visceral, cuando nos quedamos a solas y se acallan los ruidos y se apagan las luminarias, Rimbaud sigue en cuestión y cuestionándonos.
Y para concluir, al menos por ahora, enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?”. ¿Cómo evitarse decir que quisiéramos que el poeta fuera capaz con su trabajo a la vez de realizarse como persona y de ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros; y además, no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser de la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de una utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne del lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.


RODOLFO ALONSO
1934, Buenos Aires, Argentina

De su libro "La voz sin amo"
                             

 

más info: Fuegos del Sur en Facebook

Actividad semanal los Jueves de 19 a 21 hs. 
Informes e inscripción: Lunes a viernes, de 10 a 18.30 Contacto: 4480-8937 / 4651-3035 - Oficina de Socioculturales (frente al aula 5) extension@unlam.edu.ar - Facebook: Socioculturalesunlam – Twitter: @socioculturales - Dirección: F. Varela 1903 - S. Justo

 

 

Jacques Lacan

"En el sueño el deseo interesa, subraya Freud, en la medida en que hay casos en que no es posible resolver el fantasma, es decir, darse cuenta de que el deseo -permítanme expresarme así, pues estoy sobre el final- no tiene razón de ser. Algo se produjo que es el encuentro del cual procede la neurosis, la cabeza de Medusa, la hendidura de recién, vista directamente, por cuanto ella no tiene solución. Precisamente por eso en los sueños de la mayoría se juega en efecto la cuestión del deseo, en la medida en que esta se remonta a mucho más lejos, a la estructura gracias a la cual el a minúscula es la causa de la Spaltung del sujeto."

 

Rolando Gabrielli

 

DÉJAME APÁTRIDA


Déjame apátrida,
sin sombrero,
iluminado por el estiércol de la primavera,
brillar, brillar del sol,
luz amarilla,
no hay tiempo para la poesía,
Oh magnífico astro dorado
reflejas el mar
en la ciudad de cristal,
la que me guía con su traje blanco
aunque está muerta con su comercio cerrado,
sin mercancías, un sábado de septiembre
en el día del perdón.
El griego de la librería no perdona la fecha
y se mofa de los comerciantes,
porque no leerán a Proust, dice
y nos reímos.
Hemos perdido el tiempo Marcel quizás
haciendo literatura
y es tan probable todo
que no existe la menor certeza que ocurra,
un tiempo que no hace justicia a la historia,
una época digital
que no se avergüenza de su imagen.

 

ROLANDO GABRIELLI

 

 

Zumbido de guirnaldas
de Ana Romano




PRÓLOGO

 

“Zumbido de guirnaldas” a través de su poesía nos lleva a una sucesión de escenas que nos invitan a experimentar climas, ritmos, vivencias de una historia contada por fragmentos discontinuos. Quizá, a mi gusto, esa sea su mayor virtud. Su ruptura con la cronología, con la linealidad, con una idea del tiempo. Es por ello que mi aporte a esta obra es escribir un poema que dé testimonio de la experiencia de su lectura, de sus efectos.


Las guirnaldas me trajeron el viento,
y el viento me lo dictó.

Jeuroz '16

Luego de la invitación. En los comensales la ironía columpia la vanidad de los postigos.
Escarcha escondida. Y en los volados del hastío se escarba.
Prisionera es la sortija donde escurre la infancia. Los pies aunque flexibles inhiben el meneo.
Arde en chacota, avasalla. La ignorancia lija.
La coraza al esperar titilando mortifica. Es en la desintegración cuando encandilan. Sobre hierros enroscados sucumbe la máscara: eje ilusorio que escoltó mi existencia. Cerrando el movimiento mi cuerpo sin sorpresas se mortifica.


¡Ah!, el ayer…emerge.

desabotono las pesadillas en el baldío. Vigilo el escondite
…por si irradia
versos de una incipiente estrofa que
acaso
engarzaré.

Una flecha si confunde esteriliza la ficción y el exterminio gotea. Mi niña aturde a la mujer,
dispara lo luctuoso. Un tango que masculla lo que añora y es indómito. Mientras se aleja, mientras
se aleja predomina ahuyentando. Con lo que instala provoca mi afán de cercanía.

Fallecen guirnaldas en flecos.

Celebro la poesía fragmento,
iluminación fugaz en la oscuridad del relámpago.



JUAN EUGENIO RODRÍGUEZ
Marzo 2016


Ana Romano


UN FILTRO


El júbilo encendiéndose
en mi equidistancia
cuando recién amanecía

Se inmoló
—y segregó—
el sol

y yo incrédula

patinaba.

 

FESTEJO



Condenan el festejo
las palabras

Desatornillan
en la manipulación
su autoridad

Y el brindis
sepulta la bronca.

 

DIVISA


En la mendicidad
pulula
veleidoso

La unción lo encubre
aun
en las desviaciones:

arde en chacota
o
avasalla.

 

DIEZMO


Circumbalación
en los ojos
mendigos merodean

Capitula el hambre
en los agujeros
mientras crepita
el campanario.

 

ANA ROMANO
1944, Ciudad de Córdoba,
Argentina
de su libro "ZUMBIDO DE GUIRNALDAS"

 

Jeuroz

CANTO A LA LUNA


¡Hey allí !

destrozado,
en mil pedazos,
llorando en las noches oscuras.

¡Hey allí !

intento ponerme de pie,
sobre mis propias piernas
tropezar con el cielo.

Cuando las luces
se apagan

¿Cuándo llegará
el sol de la mañana?

¿Cuándo?

Cantan a la luna
mientras las estrellas brillan,
ellos me llevarán hasta el otro lado.

Cantan a la luna
mientras las estrellas brillan
sobre ellos.

¡Hey allí !

en busca de una aventura brillante
su carga me alivia.

Cuando las luces
se apagan

¡Hey allí !

se ahoga
en un sentimiento de desesperanza
enterrado en vientre sagrado.

Cuando las luces se apagan
se enciende un juego de espera.

No verán el día
en que el mundo cambiará.

Mientras cantan a la luna
y las estrellas brillan.
Me llevan hasta el otro lado.

Cantan a la luna
mientras las estrellas brillan.

Cantan a la luna
mientras la estrellas brillan

sobre mi
a través del tiempo.

Jeuroz'16
Buenos
Aires, Argentina

 

Víctor Hugo Ibañez


LA VOZ


Escucha, a vos te digo
sí, sí a vos.
Escucha, quiero hablarte, deja esa imagen negra y habla conmigo,
no sé qué decirte pero habla conmigo.

Esa caja negra, está inanimada, es oscura y fría
tiene en su tacto el corazón de la montaña y también la muerte.
Deja esa caja negra y habla conmigo,
no sé qué decirte ni por dónde empezar pero habla conmigo.

Tiene sus formas como las de una tumba pequeña,
languidece la vida con su candil,
en su interior no hay nada.
Tiene sirenas que te hablan, no escuches, no dicen nada,
allí solo hay soledad.
Deja esa caja negra y habla conmigo,
no sé qué decirte ni por dónde empezar pero habla conmigo.

El tiempo fluye como el agua de un río, no te quedes allí,
habla conmigo.
Tengo tanto para decirte y no sé por dónde empezar, habla conmigo.

 

BIENESTAR

 

Me he forjado un mundo perfecto,
cómodo y de alto bienestar donde ni yo mismo encajo. Aire acondicionado, calefacción central, celular multimedios 4G,
intenet, wifi, TV ultraslim de 52 pulgadas,
pileta con parque y quincho de invierno-verano,
auto de lujo para salir a pasear y otro medio pelo para ir a trabajar.

Y nada me conforma,
quiero más y más.
Nunca llego a tener eso que tanto quiero,
eso que ni yo mismo sé.Corro sin tiempo tras esa zanahoria que nunca alcanzo
y aunque lo sé, sigo igual, con la ilusión de poder.
 
Tengo los años cansados
y sigo sin preguntarme por qué,
aunque la vida se me está yendo,
como las aguas cristalinas de un arroyo
que avanza sin prisa y sin pausa sin dejarme beber.

 

VÍCTOR HUGO IBAÑEZ
1966, Orán, Salta, Argentina
nexus.victor@gmail.com


 

CORIOLANO Y LA ARREBATADORA
IGNOMINIA DE LA HOMMELLE

por Eleonora D'Alvia

Este trabajo se propone pensar la vinculación entre la autoridad y el saber. Desde esa intersección propongo pensar lo más propio del padecimiento subjetivo y sociocultural contemporáneo. Si Lacan propone psicoanálisis al sujeto de la ciencia, es porque el intento de sostener un saber consistente a través del discurso universitario produce un padecimiento subjetivo, una mortificación.
Me valdré como material clínico de la obra Coriolano de Shakespeare y también de los aportes de lectura que realiza la versión cinematográfica Coriolanus, de 2011, película inglesa dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes. Esta obra trata en primer lugar de la tragedia del sujeto Coriolano que voy a presentar articulada con otra tragedia de Shakespeare, Hamlet. Sintéticamente podríamos decir que en ambas obras se trata de la tragedia del deseo.
A través del poeta, Shakespeare, me propongo investigar y poner en cuestión la relación entre el patriarcado y la madre. Si ponemos en cuestión el patriarcado, es para ir hacia un matriarcado?
¿Qué significa políticamente el complejo de Edipo, tal como lo sitúa Freud? ¿Qué aportes hace Lacan, en su elaboración conceptual de la producción de los postfreudianos acerca de la madre y qué aportes nuevos hace sobre las mujeres? ¿Qué lugar juega en todo esto el problema de la castración?

 

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Página actualizada Octubre 2016
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