Jorge Alegret

INVENCIÓN DE LA PERIFERIA


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Lo que esconde la anécdota,
el subterfugio de un balance
y los datos rigurosos,
paisajes inactuales disfrazando
el soliloquio de los creyentes.
Lo que se esconde en lo gregario
(lo que encubren Sontag y Eliot
con las excusas del mal menor).
Lo que acecha en las encrucijadas,
en el hilván de la sintaxis,
que es de acero y materia oscura,
que es la membrana de lo prohibido.
Lo que se dice de la primera escena
y queda insepulto, una didascalia
del entre, la incisión en la escisión,
ese quedarse estatuario
como un lugar en el mundo.
Perder un lápiz negro, volcar un tintero,
martillar en el revoque fresco,
y lo que el otro hace con eso:
inventar interiores con la fisonomía encerada
del ninguneado, la manufactura
de un centro
en los modos de lo omitido,
esos formatos en que vas a ser amado.

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No puedo explicarte cosa alguna
en la herencia de barcos hundidos
y teatro de anarquistas.
Es un suceso de monigotes en la arena,
de correr por el escenario
detrás del protagonista decapitado.
En todas las imágenes la estrategia
será que mires lo que grita
en el pozo
y no el virtuosismo
del acróbata en el aire.

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Errar por los montes, dejar
que el viento arrastre la bicicleta.
La luz leve, el ripio y los aromas
del cordero asado. También,
caminar por la arena húmeda,
bajo un sol filamentoso, el sodio
partiendo los labios.
Luz viscosa, vahos
de cornalitos fritos.
Es lo mismo, pero nunca idéntico.
Se asoma a una página en blanco,
huele a jabón blanco,
a lavandina y a la espada
de un pez espada. Abuelo cuenta
cómo arrojaban piojos
a los que pasaban por la vereda
del campo de prisioneros
La página en blanco es el único espacio
donde habitarse un espacio,
y es un vagar por el penar de los otros
en un devenir letrado
que es más que un destino,
es una forma de ser el mundo.
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Tapa: César Barrientos

Invención de la periferia
por Jorge Alegret