18. TRIGO

Verbo de la agricultura el trigo

erigiendo en la espiga dorada

su idioma de harinas y enzimas.


Al hambre de las multitudes

el grano con sus dignidades

de magistratura silvestre,

y en la carencia de los hogares

su oratoria de frugal tribuno

repartida sobre la mesa,

fulgurando en la eucaristía.


Desde el esplendor del neolítico,

trigo, tu brillante facundia

diseminada en las extensiones

de portentosos desbordes fluviales,

y cuando las siete plagas de Egipto

amordazando tu profusa boca,

entonces mudez tu abecedario,

hambruna de tus letras germinales.


Más antiguo que el buey y el arado

tu grano envuelto en vigor terrestre,

y cuando el hierro su lenta aparición

allá por los milenios del hombre,

entonces tus dones multiplicados,

entonces tu alfabeto erguido

sobre los campos de la abundancia.


Hazte cada día verbo vital,

trigo de centelleante armadura,

hazte cada día harina candeal,

hogaza de la ritual bendición,

milagro del pan de cada día.


Para que el hombre hermano del hombre,

para que no el lobo del hambre,

para que tu palabra fértil,

para que tu silvestre asignatura.


19. HELIOS

En un planeta equidistante

entre el sueño y la filosofía,

súbdito del sol, y prisionero

de sus coordenadas eternas,

rodeado de atmósfera, y erguido

sobre océanos y tierra firme,

girante en el espacio y custodiado

por un pálido guardian nocturno,

habitado por criaturas cautivas

en su hipnosis desde el primer día…


Todopoderoso monarca

a cuyo alrededor los astros

giran y te rinden pleitesía:

dinos que el sistema planetario,

dinos que nebulosas y estrellas,

dinos que el universo infinito

algo real que nuestra conciencia

capta, retiene, mide y ordena.


Dinos que el árbol fiel a la retina,

que los enormes colosos de piedra

elevaciones de substancia física,

que las tempestades oceánicas

sano vigor de la natura en cólera,

que los ríos venas de azules flujos,

que el trigo don de la agricultura.


Y dinos, padre sol enardecido,

que tú mismo una categoría

en la jerarquía de las estrellas,

y que al final de todo lo creado

un dios clarividente observa,

y da sentido a la aparente apariencia.


"El cielo en mis manos"
técnica mixta- Jeuroz´22

Ulises Varsovia

Poemas de su libro "Pasto de las llamas"

20. EN LA ESPESURA

En algún lugar recóndito

de la memoria,

oculta en el entrecruce

del populoso follaje

de tanto azar y vicisitudes,

de tanto rostro desdibujado

clamoreando por su identidad,

pujando por subir a la luz…


Allí su voz, su mano tendida,

allí su figura en el entresueño,

y sus rasgos de doncella azul

penetrando en la ensoñación

de la difusa adolescencia.


Tal vez asomó del sueño, desnuda,

tal vez emergió de la mar undosa,

cuando iba mi vida temprana

límpida como la página

de un cuaderno nunca borroneado,

de un varón recién iniciándose

por entre zarzas y camuflajes.


Ella repentina aparición

del agua en la sed tremebunda,

imagen acaso aparecida

del pudor de la leche materna,

o del estupor del novicio

irresoluto ante tantos labios

en las noches de súbita erupción.


Allí sumergida, allí oculta,

allí irrecuperable, perdida

en el denso follaje de rostros

borrosos en la espesura del agua,

en la espesura de la niebla,

en la espesura del tiempo en vendaval.

21. CALIGRAFÍA

Años de difusa luz

detenidos, temblorosos,

en la caligrafía

de mis viejos cuadernos.


Alguien vino aquella vez,

alguien tocó a mi puerta,

y me entregó un manojo

de llaves oxidadas,

carcomidas por el tiempo.


¿Qué cerradura abriré,

a qué casa fantasma

regresaré con los míos

a soplar el polvo,

a reconocernos, di?


¿En qué fría habitación,

sobre qué lecho vetusto

depositaré mi cuerpo

para volver a dormir,

para regresar del sueño?


¿Y quién nos llamará, di,

quién irá de cuarto en cuarto

llamándonos en alta voz,

pronunciándonos despierta,

con la misma voz del ayer?


Imágenes de mi cuaderno,

letras que escribí llorando

para arrancarnos del polvo,

para volver a vivir.


Alguien vino, sí, hermanos,

alguien me reconoció,

alguien me entregó las llaves

de los viejos cuadernos,

de una casa, un lecho, una voz.